Efecto Sherlock

Existen muchas series de televisión que se basan en la misma premisa: problema que hay que resolver, una persona, o grupo de personas, muy inteligentes descubre la solución y capturan al malvado, lo encarcelan o salvan al paciente. Por ejemplo, la serie “House”, con ese médico impertinente de inteligencia superlativa que detecta los pequeños detalles que últimamente serán cruciales para encontrar la cura adecuada para el paciente.

El planteamiento de esta serie es una variante de las historias de Sherlock Holmes, en las que la lógica y la inteligencia, personificada en una persona que no sigue los convencionalismos sociales, es capaz de resolver los misterios más oscuros. De hecho, los creadores de “House” nunca trataron de ocultar los evidentes paralelismos, ya que buscaron un nombre, “House”, similar al del detective, “Holmes”; el número de la casa donde vive el doctor House es 221B, el mismo número que el de Sherlock Holmes en sus novelas; House es un adicto algunos fármacos, como Holmes era adicto a drogas; ambos personajes tocan instrumentos musicales en su tiempo libre…

Pero más allá de esta especie de homenaje a Sherlock Holmes a través de la serie “House”, los planteamientos de “mente brillante que resuelve misterios” está presente en muchas de las historias que vemos en televisión, en cine, o leemos en libros.

Esta idea está de alguna forma “incrustada” en el imaginario colectivo, en principio en las sociedades occidentales, pero que probablemente se ha extendido ya al resto de sociedades. Los elementos que esta idea conlleva son los siguientes:

  • Individualismo: una persona con la inteligencia suficiente es capaz de resolver los misterios más oscuros. Puede necesitar la ayuda de algún escudero, como hace el Doctor Watson, pero el líder indiscutible en la resolución es una única persona.
  • Problema bien definido: es posible los ojos menos preparados no sean siquiera capaces de detectar el problema a resolver, pero Sherlock, o el Doctor House, lo ven, lo entienden, lo define, entienden sus consecuencias. La información, aunque pueda ser incompleta, tiene aspiraciones de ser perfecta.
  • Todo Problema tiene una Solución: la lógica te lleva de A a B, de B a C, de C a D y así, sucesivamente, hasta resolver el problema.

Estas ideas forman parte de nuestra forma de pensar porque las hemos mamado desde que nacimos a través de las historias que hemos visto, escuchado y leído a lo largo de nuestras vidas, pero necesitamos desafiarlas:

  • Individualismo: el nivel de conocimiento y complejidad de la sociedad en la que vivimos requiere no de individuos superativos sino de grupos de personas que trabajan colectivamente en la resolución de problemas.
  • Problemas bien definidos: la realidad es como un plato de espaguetis, donde todo está enredado, donde tirar de uno de los hilos remueve muchos otros, sin tener control sobre las consecuencias. La información no sólo es incompleta, sino que es imperfecta, y los problemas no son uno sólo, sino una madeja de problemas interrelacionados. Resolver uno puede hacer que otras cosas empeoren.
  • Todo Problema tiene Solución: la “bala de plata” que resuelve un problema no suele existir en la realidad. Las soluciones suelen ser parciales, incompletas, resuelven parte de los problemas y tienen consecuencias inesperadas.

Las historias tienen que tener cierto grado de simplicidad para que puedan ser contadas. Esto lo puedo entender. Pero debemos ser más conscientes de que las historias no son inocuas, se introducen en nuestro cerebro e influyen en nuestra forma de pensar. Así que debemos ser más conscientes de lo que implican y más exigentes con lo que queremos escuchar.

Efecto Lameculista

Satisfacer al jefe. Por temor a potenciales repercusiones que puedes sufrir si no lo haces, o porque te sale del alma.

Estos últimos son los pelotas natos, los lameculos innatos. Debe existir una proporción entre la población con esta propensión, proporción derivada de alguna combinación entre genética y efectos medioambientales. Siempre los ha habido, y siempre los habrá.

Lo peor es la cultura pelota que se puede generar en una organización si se dan las condiciones adecuadas. Unos jefes autoritarios, unas condiciones macroeconómicas poco estables, un nivel de desarrollo burocrático que hace que se diluya la relación entre responsabilidad, esfuerzo y resultados. Toda una organización puede convertirse en una organización gobernada por impulsos lameculistas: reuniones en las que, una y otra vez, no se dice nada coherente; falta de debate que desafíe las ideas que la gente propone; agachamiento generalizado de cabeza por el sentimiento derrotista de pensar “que le den por culo a todo, en cuanto pueda salto del barco”; falta de credibilidad en cualquier cosa que te digan…

Este es un riesgo que es directamente proporcional al tamaño de la organización, porque cuanto más grande es, más probable es que se den las circunstancias que lo favorecen.

A mayor tamaño, mayor lameculismo.

¿Pensamos?

En la serie The Looming Tower, sobre las investigaciones del FBI y la CIA previas al 11-S, un miembro del FBI de origen musulmán le dice a otro que ya no están investigando a la mafia italiana, que no entienden a los grupos islamistas que están investigando ya que prácticamente todos los miembros del FBI son europeos y cristianos.

Te puedes esforzar a tener una mente abierta pero por mucho que te esfuerces hay cosas que no vas a ser capaz de cambiar si ya tienes una cierta edad, si has sido educado de una cierta manera. Incorporar a gente que aporta puntos de vista diferentes es imprescindible para ver, de forma colectiva, los siguientes pasos.

Somos animales sociales, lo que importa no son nuestros pensamientos individuales sino los del grupo. De hecho lo que pensamos es el resultado de las interacciones que se suceden a nuestro alrededor, de las que han sucedido antes de llegar a nosotros, a lo largo de la historia. ¿Expresamos lo que pensamos? ¿O pensamos lo que nuestras circunstancias nos dicta? ¿Somos simples expresiones de un momento y un lugar, unas hormiguitas que juegan un papel en las directrices marcadas por el hormiguero?

Gente pa tó

En Mississippi se están quedando sin balas, parece que es algo que se está notando en otras partes de Estados Unidos.

Puede que sea por la psicosis colectiva creada en las mentes de los más acérrimos seguidores de Donald Trump, o a lo mejor es porque la temporada de caza va a empezar y nadie se la quiere perder.

Como le dijo Rafael el Gallo a Ortega y Gasset: hay gente pa tó.

Y David derrotó a Goliath

A finales de los noventa se me ocurrió decirle a un argentino que Maradona, ya retirado, estaba un poco “pasado” y me echó una buena bronca. Me sorprendió porque hasta entonces no me había dado cuenta de lo importante era este jugador de fútbol para toda una nación.

Argentina llora estos días la muerte de un mito. El mito se construye a partir de idealizaciones, de imágenes, de emociones, de momentos, de momentos compartidos. El tiempo y las circunstancias en las que Maradona vivió también influyeron, y el Diego ocupó un vacío que la sociedad argentina tenía, probablemente sin saberlo, y la necesidad de todos de tener un referente le encumbró al imaginario colectivo como uno de sus dioses. Es el David que derrotó a Goliath, y partir de ahí no importa lo imperfecta que era esa persona, se perdona, se mira hacia otro lado, lo negativo no tienen ningún efecto en la balanza.

Es interesante ser testigo de estas manifestaciones desde fuera, te lleva a preguntarte sobre otros mitos que existen en cualquier sociedad, sobre cómo se formaron, sobre la mezcla de realidad y de necesidad colectiva que los originaron.

Maradona, Che Guevara, El Cid, Bolívar, Ghandi, La Virgen María, Jesucristo…

2 + x + y = 10

Las ecuaciones con dos o más incógnitas no pueden resolverse completamente, y esto es lo que pasa habitualmente en nuestro día a día.

Sabemos el resultado, las consecuencias de algo (10 en la fórmula del título), conocemos algunos de los factores que lo han producido (2), pero no sabemos como contribuyen las incógnitas. ¿Es x=1 y=7?, ¿o y=7 x=1? ¿O cualquiera de los otras infinitas posibilidades? Es más, la verdad es que no sabemos si sólo tenemos las incógnitas x e y, puede que existan muchas otras que no hemos tenido en cuenta.

La realidad es mucho más compleja que una simple fórmula lineal, está llena de incógnitas, pero somos testigos de ella y teorizamos implícitamente acerca de la fórmula que la explica. Es esta inherente irresolubilidad la que da pie a las diferentes opiniones y, en última instancia, la que explica los extremismos y las conspiraciones.

Principio de Incertidumbre

El físico alemán Heisenberg describió un problema fundamental de la mecánica cuántica, el Principio de Incertidumbre, según el cual cuanta mayor certeza se busca en determinar la posición de una partícula, menos se conoce su momento lineal y, por tanto, su masa y velocidad.

Este principio supone un cambio básico en la naturaleza de la física, ya que se pasa de un conocimiento absolutamente preciso (en teoría aunque no en la práctica), al conocimiento basado sólo en probabilidades.

Esta noción de incertidumbre puede ser trasladada a nuestro día a día. No conocemos la realidad con certeza, sino que la intuimos, las percepciones que nutren nuestro entendimiento y emociones no son mediciones precisas, son aproximaciones basadas en cálculos probabilísticos.

Asignamos nuestros amigos o familiares porcentajes como si de jugadores del FIFA se tratara: nivel del simpatía del 60%, humor del 85%, capacidad intelectual del 42%… Estos cálculos inconscientes forman parte de los cómputos mentales que se suceden en nuestros cerebros, ajustándose, recalculándose todos los días. Pero son sólo eso, intuiciones, no son certezas verificadas, sería imposible corroborar todos los aspectos de la realidad que nos rodea, sino suposiciones, conjeturas, estimaciones.

A este frágil equilibrio de multitud de presunciones es a lo que llamamos “realidad”. Sería un milagro que el resultado de este proceso sea algo coherente, todos sufrimos de cierto nivel de incongruencia en nuestro pensamiento. A lo único que podemos aspirar es a minimizar las distorsiones cognitivas, a lograr que nuestros absurdos no sean demasiado escandalosos.

Banalidad del mal

Hannah Arendt fue una filósofa, alemana y judía, uno de los más importantes “pensadores políticos” del siglo XX.

Acuñó el término “banalidad del mal” en sus escritos sobre el juicio a Adolf Eichmann, uno de los principales organizadores del Holocausto. Lo que sorprendió a Hannah durante el juicio es que Eichmann no era el monstruo que esperaba, sino una persona que había formado parte de un engranaje, un burócrata que ejecutaba las órdenes que se le impartían, sin cuestionarlas, más por el afán de aceptación, de formar parte de algo más grande que él, que por creencia en los fines que se buscaban.

El sentimiento de grupo es una fuerza poderosa. Expandir el sentimiento de grupo, entender que todos somos parte de la misma historia es clave para dejar de hacernos daño los unos a los otros.

Una semana de confinamiento al año

No se sabe todavía cómo ni cuándo, pero esta pesadilla tendrá un punto y seguido. Las consecuencias se sentirán por años, décadas, incluso siglos, ya que puede tener un efecto transformador y global.
Los seres humanos tenemos querencia con cosas como la de caer múltiples veces con la misma piedra, tanto es el gusto que tenemos por la mineralogía. Así que con el fin de recordar lo duro que es esto de confinarse y de paso suavizar la presión que ejercemos al medio ambiente y a los animalitos y a los pececillos, deberíamos implantar, a nivel mundial, una semana al año de confinamiento. Una especie de ayuno social colectivo, que nos ayude a levantar el pie del acelerador, mirar a los ojos a las personas con las que convivimos, disfrutar de todo lo bueno que nos rodea justo al alcance de nuestras manos, de recordar lo afortunados que somos con lo que ya tenemos.

Rutas para la Igualdad

Islandia es el país con mayor igualdad entre hombres y mujeres. Es el resultado de un proceso que ha durado décadas, en los que la legislación ha ido incorporando medidas que favorecen esta igualdad. 
¿Cuál es el segundo? Ruanda. ¿Por qué? Porque en la sangrienta guerra que aconteció a mediados de los 90, unos 600.000 hombres ruandeses murieron, muchos de ellos a machetazo limpio. Al finalizar el conflicto, la falta de hombres para llenar las fábricas, los campos y los puestos políticos provocó que las mujeres llenaran ese vacío y hoy en día es una sociedad en la que las mujeres están prácticamente al nivel de los hombres.
Dos rutas radicalmente opuestas para llegar a un fin parecido…