Otra vez

Los sondeos indican que Trump no va a ganar las elecciones. Incluso la proyección de Nate Silver dice que Biden tiene un 73% de probabilidad de ganar.

El problema es que la proyección de Nate Silver en 2016 a favor de Hillary Clinton era del 71%. Y era la que peor la ponía, el resto de los sondeos daban más de un 90% de probabilidades. Y ganó Trump.

Yo, sin números de por medio, sin haber hecho ningún análisis concienzudo, me da que va a ganar Trump otra vez.

Por desgracia.

Cuando los números deciden

En UK han utilizado un algoritmo para ajustar las notas de los estudiantes. El resultado es un ajuste que favorece a las escuelas privadas y perjudica a los estudiantes que viven en zonas más desfavorecidas.

Probablemente este no es un resultado buscado por los que diseñaron el algoritmo pero ciertamente muestra los riesgos de utilizar algoritmos para decidir sobre la vida de individuos, que dependen de estos resultados para elegir Universidad.

Una cosa es los fríos números, las estadísticas, otra es decidir con una ecuación si un chaval puede acceder o no la carrera que desea.

Predecir la Historia

En el libro de Isaac Asimov “Fundación e Imperio”, Hari Seldon es un científico que ha desarrollado un método que predice la Historia. “No hay método matemático que pueda predecir el comportamiento de un ser humano, pero predecir el comportamiento de mil millones de personas es otra cosa”. Con su método es capaz de anticipar la caída de todo un imperio intergaláctico con miles de años de antelación.

Esta idea está basada en la aparente contradicción de La ley de los Grandes Números: no es posible adivinar el resultado del lanzamiento de un solo dado, pero si lo lanzas 10.000 veces podemos calcular una muy buena aproximación a los resultados finales.

¿Cuánto tardarán las “Ciencias” Sociales en predecir la Historia? Todavía no ha aparecido un Hari Seldon que haya desarrollado el método, pero muy posiblemente una “Ley Social de los Grandes Números” acabará por ser descubierta.

Esto seguro que lo acierto

Auguste Comte, filosofo francés, dijo en 1835 que la ciencia nunca sería capaz de averiguar de qué están hechas las estrellas. Parecía una apuesta segura a esas alturas del siglo XIX, pero en pocas décadas los astrónomos empezaron a determinar la composición química del Sol y otras estrellas analizando el espectro de la luz que emiten.

Por listo…