Religiones Ocultas

Hay gente que cree en dioses explícitos, como los cristianos, los musulmanes, los judíos… Hay otra gente que cree en dioses implícitos, como los que creen en la “mano invisible” del capitalismo, o los que creen en la inevitabilidad del comunismo en la evolución de la sociedad, o los que creen en los inalienables derechos del ser humano, o los que creen en la superioridad de la raza blanca.
En todos estos casos, la gente está creyendo en una especie de orden “supra-humano” que gobierna el mundo. Y tienen sus libros sagrados, sus mártires y hasta sus fiestas de guardar.
Esto es lo que defiende Yuval Noah Harari en su libro “Sapiens”, y, vaya, que tiene todo el sentido del mundo.
Todos necesitamos tener cierto grado de “fe”, necesitamos tener un esquema sobre el que basar nuestro entendimiento del mundo que nos rodea. Pero, entonces, ¿da igual que sistema de creencias elijamos?
Bueno, igual, igual, no da. Todos tienen sus problemas, ninguno es perfecto, pero en mi opinión tenemos que elegir el que menos inconsistencias internas tenga y el que mejores predicciones genere acerca de la realidad que nos rodea.


Yo he nacido esta mañana

  “Todas esas historias viejas que me ha divertido ir recordando palidecen y se borran a la clara luz de la mañana de hoy que entra por los cristales del balcón. Todo esto que he contado es tan viejo, tan remoto y ajeno a mí, que ni siquiera creo que haya sucedido. Yo no soy aquel muchachillo desesperado de Tablada, ni aquel novillero frenético, ni aquel dramático rival de Joselito, ni aquel maestro pundoroso y enconado…

La verdad, la verdad, es que yo he nacido esta mañana.”

Últimas frases del libro “Juan Belmonte, matador de toros; su vida y sus hazañas”, biografía del torero de principios del siglo XX, escrita por Manuel Chaves Nogales.

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Filosofías del Torito Guapo


El zoom no me ha servido para averiguar qué libro estaba leyendo El Fary, ese gran pensador. Porque más allá de sus irrepetibles éxitos musicales (La Mandanga, La Mariposa y el Ruisenor, Me estoy Enamorando, El Torito Guapo…) Don Jose Luis Cantero era un filosofo a la altura de Sófloques, Kirekegaard o Mourinho. Para muestra un botón, el del alegato contra “El Hombre Blandengue”:

“Yo, de todas formas, he detestado siempre al hombre blandengue…”;

“… la mujer es granujilla y se aprovecha mucho del hombre blandengue…”;

“…amigo mío, el hombre nunca debe de blandear…”;

“…la mujer necesita ese pedazo de tío ahí…”;

“… ese hombre de la bolsa de la compra… qué te voy a decir yo, del niño con el coche y venga no sé qué..”;

Si existe el Cielo seguro que El Fary ha encontrado al Nietzsche ese y se pasan la eternidad soltándose aforismos el uno al otro…

Átomos del Pensamiento

Mis últimas entradas hacían referencia a los memes y a la inabarcable cantidad de información que existe. Pero, realmente, ¿cuánto de lo que nos rodea es único, no es una mera adaptación de una idea anterior?
¿Sería posible crear un “ingenio” capaz de escanear toda la información de la Red y ofrecer un “Mínimo Común Múltiplo” de las ideas, los “memes primigénios”, sobre los que se sustenta cualquier otra idea?