Las huellas del Tiempo

Existen cosas que son imposibles de saber. Por ejemplo, el nombre de un campesino que vivió en una pequeña aldea de algún lugar de Europa durante el siglo III DC. Cuántos hijos tenía, como le llamaban sus amigos, las canciones que le cantaba su madre cuando iba a dormir.

Sabemos los nombres de algunos reyes o generales del pasado, nombres de batallas, gracias a la arqueología podremos encontrar vasijas o monedas, huesos de algún anónimo cadáver, podremos saber de qué murió o de qué se alimentaba, pero nunca podremos saber su nombre.

Aunque podemos deducir muchas cosas del pasado, el tiempo ejerce su dictadura con su avance hacia el futuro y ha dejado muchas cosas que nunca podremos saber por el camino.

Pero la tecnología ha abierto una puerta que antes no existía. Un historiador del futuro, de dentro de miles de años podrá saber mi nombre, las canciones que me cantaba mi madre, cuántos hijos tengo, lo que pensé un día como hoy, en el que escribía estas líneas.

Nosotros, las personas que vivimos en esta época que nos ha tocado vivir, tenemos la oportunidad de ser recordados.

Memorias Defectuosas

  Todos creamos memorias falsas, es un fenómeno psicológico del que no podemos escapar. Fue ya descrito por Sigmund Freud and Pierre Janet a principios del siglo XX. En los 70, Elisabeth Loftus llevó a cabo experimentos en los que se demostraba como las palabras que se utilizan para preguntar sobre un acontecimiento pasado influyen en como lo recordamos: ante un video sobre un accidente de coche, el uso de palabras como colisión, choque o golpe puede variar tu percepción acerca de la velocidad del vehículo o incluso de la visión de cristales rotos sobre el asfalto.

  Otras investigaciones muestran que el recuerdo del pasado está influenciado por las vivencias del presente, de tal forma que se distorsiona cada vez que lo rememoras, pudiendo llegar un momento en el que poco tiene que ver con lo que realmente sucedió.

  Pero la tecnología nos invade, y puede que llegue a transformar nuestro rudimentario sistema de almacenaje de recuerdos. La serie inglesa “Black Mirror“, en el capítulo 3 de la primera temporada (The Entire History of You), nos muestra un futuro cercano en el que la mayoría de las personas (en el primer mundo al menos), tiene unos implantes en el cerebro que les permite grabar en video todos los acontecimientos de su vida, de tal forma que basta con rebobinar al momento adecuado para ver exactamente lo que sucedió. La serie se decanta por el lado más inquietante de esta tecnología: las parejas cuando hacen el amor visualizan actos sexuales pasados, incluso con otras personas; lo convierten en un arma para echarse encara cualquier problema… 


  Y es que a lo mejor un futuro así no puede ser más que inquietante, puede que tener una memoria borrosa, difusa, confusa, sea realmente lo que hace posible la convivencia. Quién sabe, a lo mejor hubo un paso en la evolución en el ser humano en el que las memorias eran perfectas, y esa rama de homínidos acabó extinguiéndose porque se mataron los unos a los otros. Nosotros somos los descendientes de los humanos con memorias defectuosas.