Estereotipos

Hace poco me hizo mucha gracia una escena de la serie “Big Bang Theory”, en la que el personaje indio, Raj Koothrappali, le dice al personaje judío, Howard Wolowitz, que llame algún primo suyo abogado, a lo cual, ofendido, responde que porque sea judío no tiene por qué tener un primo judío, es como si le dijera a él que tiene que tener un primo trabajando en un call centre en India. Raj, tras unos segundos de pausa, responde que sí, que tiene un primo que trabaja en un call centre, a lo que Howard responde, resignado, que sí, que él tiene un primo abogado.

Estereotipos. Es una de las esencias de la comedia, esta serie es uno de los ejemplos paradigmáticos: bromas sobre la rubia tonta, Penny, sobre la madre tejana,religiosa, ultraconservadora, de Sheldon, sobre los que atienden a la tienda de comics, donde todos son hombres que no son capaces de hablar con una chica, los científicos que juegan a Dragones y Mazmorras y no saben nada de deporte…

Los estereotipos son generalizaciones exageradas e injustas, son peligrosas, hay terrenos difusos y resbaladizos por los que es muy fácil caer, pero muchas veces están basadas en algo real, reconocible, por eso muchas veces hacen gracia.

Hay una zona que traspasa el límite entre lo simplemente gracioso y lo insultante, es subjetiva, no sé muy bien como diferenciarla racionalmente, supongo que es una línea más emocional que racional.

¿Qué pasó con los calentadores?

Los de mi generación tenemos marcada a fuego en nuestro cerebro la imagen ochentera de Eva Nasarre haciendo gimnasia en televisión, con sus mallas y sus “calentadores”, esas piezas que cubrían las espinillas, que se supone que calentaban los gemelos.

Pero aquí estamos casi cuarenta años después y el concepto calentador cayó en el limbo, en algún oscuro lugar del universo acompañado, seguramente, de las “hombreras”, otro vestigio olvidado de los ochenta.

Aunque la verdad es que parece que vuelven del destierro. No son lo calentadores de lana de antaño, son de tejidos más sofisticados, de los que te venden en el Dechatlon, y ves a gente por ahí corriendo con cosas que se asemejan a calcetines subidos hasta las rodillas. Y empiezo a notar más hombreras que antes en el vestuario de las mujeres.

Quién sabe, puede que esta vez terminen por ser aceptados y el futuro se convierta en un lugar donde todos tendremos las pantorrillas bien calentitas y los hombros como hechos con escuadra y cartabón.

¿Reencarnarme? Elijo gato

Hoy, mientras paseaba, he visto un gato adormilado sobre un muro. Empezaba a chispear y las pocas gotas que caían apenas molestaban a ese gato gordo y apachorrado. Lo primero que me vino a la mente fue “Qué cabrón…”, porque, la verdad, daba envidia esa actitud que mostraba de “joer, vaya siestecita más buena me estoy metiendo…”.

Como ateo devoto que soy, lo de la reencarnación me parece una enternecedora y creativa forma de justificar el orden del cosmos, pero si existiera realmente una patraña como ésta, está claro que reencarnarse en gato doméstico sería claramente un ascenso en la escala de seres vivos del Universo.

¿Que te has comportado como un cabrón durante tu vida? Te reencarnas en lombriz intestinal, de esas que residen cerca del ojete. ¿Qué has sido una persona de puta madre, un bendito? Te reencarnas en gato.

Así que cada vez que veas un gato echándose una siestecita, piensa que detrás de esa pachorra, ese actitud de “me la suda todo”, a lo mejor hay una persona que se lo curró en la vida anterior, y resulta que ese gato fue Ghandi, o Teresa de Calcuta, o incluso el mismísimo Eugenio.

Evolución de la Miopía (y de los Gilipollas)

Soy miope, no mucho, pero miope. Y supongo que hace unos pocos miles de años lo hubiera tenido crudo para sobrevivir. El tigre dientes de sable de turno me habría almorzado a mí antes que a mi compañeros de tribu no miopes. Cosas de la Naturaleza, que no se anda con chiquitas, la muy cabrona. Y si me hubiera almorzado antes de tener hijos mi potencial estirpe de descendientes miopes se habría acabado ahí mismo, a los pies de ese tigre panzón.

Hoy en día ser miope no es una desventaja, el contexto ha cambiado. Puede incluso ser una ventaja: si te quedan bien las gafas, hasta puedes parecer más interesante y tener más éxito reproductor.

Las preguntas entonces son las siguientes.

¿Cómo puñetas sobrevivieron los pocos miopes antecesores de todos los miopes de hoy en día? ¿Por pura chiripa? Supongo que el ratio de supervivencia era bajo, pero alguno se libraba y llegado en momento adecuado, en el que el contexto es más favorable, se extienden.

Y por otro lado, ¿qué otras deficiencias hoy en día se expanden gracias a que el entorno ha cambiando? Así de primeras se me ocurre una: la gilipollez.

Si eras muy tonto en el pasado el tigre te acababa comiendo, seguramente. Me imagino a un gilipollas en medio de la selva haciendo ruido como si estuviera en la ruta del bacalao, y claro, ¡zasca!, almorzado. Hoy en día, en cambio, miro alrededor y veo muchos gilipollas, por lo que algo el entorno se les ha vuelto más favorable. Y no sólo sobreviven sino que tienen hijos y sus estirpes se extienden.

Seguiremos investigando.

El rodaje de la llegada del Hombre a la Luna

Los que creen que la llegada a la Luna fue un montaje no se paran a pensar en los detalles de lo complicado que hubiera sido fingirlo todo.
Imagínate un supuesto plató en el que se estuviera rodando el alunizaje, con Stanley Kubrick sentado en su silla, Armstrong y compañía en su modulo lunar diciendo sus frases, los de iluminación mirando la hora para ver cuanto falta para el siguiente break y comerse los bocadillos que los de catering están poniendo sobre la mesa. El guionista consultando que los actores/astronautas no se saltan el guión…
Llega el momento en que van a rodar la escena cumbre.
– Escena 148 – Bajada escalerilla – Toma 1 
– Es un pequeño paso… grrrr…. para mi… grrr… pero que día más importante para… grrrr… todos nosotros….
– ¡Corten!
Stanley Kubrick le hace gestos al guionista para que se acerque.
– Esto es una mierda, esta frase no funciona.
Armstrong, desde el medio del plató dice:
– Pues yo he dicho lo que ponía en el guión…
– Bien, Neil, lo has hecho de puta madre, pero la frase sigue siendo una mierda…
Anécdotas de este estilo tuvieron que haber a montones, y con lo chapuceros que somos los seres humanos, ¿cómo es posible que nadie se largara de la lengua con las más cachondas? Veo esto muchísimo más complicado que poner un hombre en la Luna.

Bases genéticas del nepotismo en el Tribunal de Cuentas

   El Tribunal de Cuentas nos ha entretenido últimamente con unos cuantos titulares. Total, porque la proporción de familiares en sus filas parece un tanto sospechosa. Y, vale, llama la atención, pero no seamos demasiado cruéles con ellos, ya que no son más que víctimas de una inercia biológica a la que han sido arrastrados sin saberlo.

   Estudios científicos muestran que hasta las amebas caen en la tentación del “favoritismo por parentesco” cuando la comida escasea. También las arañas, los primates, las ardillas o la avispas cometen este pecado, cosa de la evolución y sus genes egoístas.

   Así que no nos pasemos con este grupo de incomprendidos funcionarios, porque seguramente se trata simplemente de unos seres que, por debilidad, por despite, quién sabe, quedaron un par de pasos atrás en la Evolución, incapaces de reprimir sus instíntos mas básicos, esos que todavía les vinculan con el entrañable reino de los protozoos.

Los motivos de Judas

Un guionista que se precie vería un agujero en la traición de Judas:


“Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fue a los principales sacerdotes 15 y les dijo: «¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?
Ellos le asignaron treinta piezas de plata».j 16 Desde entonces buscaba oportunidad para entregarlo.”

San Marcos 14.10-11


Claramente Judas se presenta a los sacerdotes con la intención de traicionar a Jesus, lo de las 30 monedas de plata es secundario. Así que los evangelistas no revelan verdaderamente el motivo por el que le quiso traicionar. ¿Dinero?, ¿Poder?, ¿Envidia?, ¿Celos?… Celos…


A ver, que soy ateo, y lo de la Biblia hay que tomárselo como lo que es, como un cuento torpemente hilvanado que se utiliza como burdo instrumento para la manipulación de la gente. Pero reconozcamos su valor histórico, e incluso literario. Este libro es todo un culebrón en el que el mismo Dios muestra una mala ostia de cuidado, muchos de sus protagonistas matan u ordenan matar, ponen cuernos, son exiliados…


Volviendo a la traición de Judas, 30 monedas de plata no pueden ser el verdadero motivo, el motivo pudieron ser los celos. Esa María Magdalena, que se muere por los huesos del Maestro, ese Judas enamorado hasta las cejas de María… Claramente una razón mucho más creíble para traicionar a un tipo tan majo como Jesus.


En fin, Judas Iscariote, ese malo necesario en cualquier historia, que da tanto juego, hasta para los chistes:


“… Jesus que estornuda y manda toda la coca a mandar por culo, y Judas salta: ´Joder, ¿hay pa matarlo, o no hay pa matarlo?”


Escenas Memorables: Indemnización en Diferido

“La indemnización que se pactó, fue una indemnización en diferido, y como fue una indemnización en defini… en diferido, en forma efectivamente, de simulación de… simulación o de lo que hubiera sido en diferido en partes de una… de lo que antes era una retribución tenía que tener la retención a la seguridad social, es que sino hubiera sido… Ahora se habla mucho de pagos que no tienen retenciones a la seguridad social ¿verdad? pues aquí sez se quiso se quiso hacer como hay que hacerlo, con la retención a la seguridad social.”

El Gran Wyoming y Tomatito hicieron honor a la intervención de la poetisa Maria Dolores de Cospedal transformando su obra más surrealista en un fandango: