Crash Therapy

¿Quién no ha tenido la tentación de destrozar lo que tiene alrededor en un momento de frustración? Bueno, hay gente en Valencia que ha sabido ver en este impulso una oportunidad de negocio y ha creado Crash Therapy, una empresa que ofrece la posibilidad de saciarlo:

La oferta básica te permite destrozar con bates de béisbol, martillos o usando tus propias manos un juego de 25 objetos de cristal. La premium añade al repertorio un pequeño electrodoméstico, del tipo impresora, tostadora o pantalla de ordenador. Al final te llevas el vídeo a casa, con banda sonora incluida (la de Rocky es la más solicitada).
Visión de negocio.

El Síndrome de Jerusalén

Se estima que cada año entre 50 y 100 turistas que visitan Jerusalén lo sufren. Quedan impactados por la mística de los lugares santos y se “dan cuenta” de que ellos son el mismísimo Jesucristo.


Síndromes relacionados son el Síndrome de Setendhal, en el que visitantes a lugares tan emblemáticos como Florencia sufren alucinaciones ante tanta acumulación de obras de arte, y el Síndrome de París, que parece que afecta especialmente a turistas japoneses.

Vamos, que como dijo el “Guerrita”, torero de finales del XIX, principios del XX, cuando le presentaron a Ortega y Gasset como “famoso filósofo”: “¿Filósofo? ¿Y eso que é?”. Cuando se lo explicaron respondió: “Así que se dedica usté a pensá en las cosa… Hay gente pa tó”.

Gestión de las emociones

En este video blog de Iñaki Gabilondo se destaca la importancia de no gobernar desde puntos de vista estrictamente económicos, sino hacerlo teniendo en cuenta las percepciones de la gente.

La piedra angular de la economía es la percepción de si lo que viene es bueno o malo, es psicología, es sociología, es incluso, en este mundo globalizado, antropología. Liderazgo, confianza, gestionar las emociones, de esto tiene que ir la cosa de gobernar.
Justo lo que no tenemos.

Caras en las Nubes

Aquí va la noticia que me encontré hace poco en una web de “Misterios”: “Cara de un hombre vista en las nubes antes de morir“. La hermana del difunto tomó incluso una foto de la nube mientras su hermano, todavía no difunto, volaba de una parte a otra de Australia. Murió unos días después de un ataque al corazón. Ahí va la foto:

“Alguien más grande que nosotros sabía que algo iba a suceder”, dijo la hermana. 
La Pareidolia es el proceso psicológico que asigna significado a un estímulo. Vamos, que es el que nos hace ver la cara de Jesucristo en una tostada, rostros de difuntos en humedades de la pared, caras de hermanos en las nubes, mensajes ocultos en discos de vinilo reproducidos al revés o, como me pasaba a mi de pequeño, diversos personajes en el estrucado de la pared.
El famoso Test de Rorschach se basa en este mecanismo mental, y tiene como fin que las personas que no son capaces de comunicar sus sentimientos los proyecten en unas imágenes que en principio no tienen ningún significado.

Este proceso mental es muy conocido, aunque no sepas que se llama Pareidolia, muy fácil de entender, pero aun así muchas personas todavía siguen prefiriendo creer que hay algún mensaje oculto en lo que no son más que coincidencias.

Fisiología de las Emociones

Psicólogos como Paul Eckman estudian como las metáforas son utilizadas en el lenguaje para expresar emociones, un rasgo que compartimos a lo largo de diferentes sociedades e idiomas.

Por ejemplo, “arriba” es donde está lo bueno y desde donde tenemos el control: “se está viniendo arriba”; “está en la cima de su poder”; “estoy encima de ello”; “está bajo control”; “su ánimo está por las nubes”… En cambio, “abajo” las cosas son más tristes: “me siento un poco decaído”, “su poder está declinando”, “está bajo de defensas”… Por otra parte, el amor es una “energía” que provoca que “salten chispas” o que las personas se “atraigan” unas a otras.
Durante los últimos años se han desarrollado algunos estudios que muestran como la mente interactúa con nuestro cuerpo para, de alguna forma, representar estas metáforas:
         Pensar en el futuro hace que las personas nos inclinemos ligeramente hacia adelante mientras que pensar en el pasado hace que nos inclinemos hacia detrás. (El futuro está delante)
         Tener un objeto suave entre las manos influenció a los participantes en un estudio a percibir unos rostros “neutros” como femeninos mientras que los participantes que tuvieron en las manos un objeto rígido las percibieron como masculinos (Lo femenino es suave).
         Las personas que en un estudio tenían un café caliente en la mano tuvieron mayor predisposición a valorar positivamente a los individuos que los que sostenían un café frio. (Lo cálido es bueno).
La influencia mente-cuerpo es recíproca y se hablan a través de un lenguaje del que podemos sacar partido. No es algo realmente nuevo. De forma intuitiva lo sabemos, está en el saber popular, pero creo que a menudo se nos olvida. Así que si estamos un poco “bajos”, a erguir la postura, mirar para delante y ponerse cómodo puede ser un buen principio para “subir” el ánimo.