Back to the Fluzo

La Teoría de la Relatividad predice que en dos objetos moviéndose a distinta velocidad, el reloj del objeto más lento irá más deprisa que el reloj del objeto más rápido, algo tan real que los satélites que orbitan la Tierra cuentan con este efecto para ajustar el tiempo que miden con sus relojes.

Una física australiana, Joan Vaccaro, propone una nueva teoría según la cual esta “dilación” de tiempo también podría suceder a nivel quántico, sin velocidades diferentes de por medio. Este año se está realizando un experimento, que durará meses ejecutarlo y otro tanto para analizar sus resultados, en un reactor nuclear. Si se comprueba que los relojes que sitúan en diferentes lugares del reactor marcan diferencias consistentes con esta teoría, se convertirá en un descubrimiento a la altura de los que Albert Einstein realizó a principios del siglo XX.

El “condensador de fluzo(*)” podría estar más cerca de lo que parece…

(*) Lo de “fluzo” fue una mala traducción en el doblaje español de “Regreso al Futuro”

Visillos cinematográficos

“Francis and The Godfather” es una película que se está produciendo sobre los entresijos del rodaje de “El Padrino”. Es un ejemplo más de como el propio cine se nutre de sí mismo para contar historias. El rodaje de “Ciudadano Kane” ha dado para películas como “RKO 281” y la reciente “Munk”; sátiras sobre películas legendariamente malas son “Ed Wood” y “The Disaster Artist”; “The Girl” habla de los métodos de Hitchcock durante el rodaje de “Los pájaros”; “Al encuentro de Mr. Banks” muestra a un Disney demasiado dulce y su lucha por llevar a la pantalla a “Mary Poppins”…

Nada que objetar a este tipo de temática, que me parece muy interesante, supongo por nuestra querencia por lo de “basado en hechos reales”, una manifestación de la “vieja´l visillo” que todos llevamos dentro. Lo curioso será la siguiente vuelta de tuerca, cuando dentro de unos años se produzca una película basada en el rodaje de una película que se basó en el rodaje de otra película. Y así sucesivamente.

Esperemos que no nos de la vuelta la cabeza…

Genialidad, irregularidad

Orson Welles confiaba en la magia de la improvisación. Creas una escena, pones unos actores, pero das libertad para que los actores, imbuidos en los personajes, lleven la acción hacia donde quieran.

Esto le funcionó, pero no le funcionó demasiado. Sus dos o tres obras maestras fueron estructuradas por otros guionistas, el resto de su obra es irregular, está lleno de improvisaciones, no llega a despuntar.

Quizás sea el precio a pagar por llegar a algo sublime, quizás el trabajo planificado puede dar buenos resultados pero no trabajos geniales. 

Un café de más

Los guionistas tienen sus días buenos y sus días malos. Una taza de café de más y la historia les sale por otros derroteros:
  • Darth Vader mata a Luck Skywalker y el Imperio acaba aplastando la rebelión.
  • Marty McFly aprovecha el libro de historia de los deportes y se hace multimillonario con las apuestas.
  • Di Caprio se hace con la madera, manda a tomar por culo a la chica y sobrevive al naufragio.
  • Bruce Willis no está muerto, el que está muerto es el niño.
  • ET es un yihadista extraterrestre, le pone a Eliot un chaleco bomba y lo manda al colegio.
  • Clint Eastwood muestra claras inclinaciones homosexuales en sus espagueti westerns.
  • Ingrid Berman, cuando Humphrey le dice que se vaya ella, que él no sube al avión, en lugar de montarle un dramón le responde algo así como, “Vale, pues de puta madre. Ya si eso ya… ya hablamos, vale?”.
  • John Travolta deja embarazada a Olivia y otra chica del instituto a la vez.
  • Indiana Jones se deja comprar por los nazis y les consigue tesoros arqueológicos.
  • En el Silencio de los Corderos, la agente del FBI se convierte en discípulo de Anibal Lecter, le ayuda a escapar y se convierten en una pareja de serial killers muy existosa.

Disney, propaganda anti Nazi

  Cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial todos tuvieron que arrimar el hombro. Incluyendo a la compañía Disney, que durante los años 30 había revolucionado el mundo del cine con sus películas de dibujos, hasta su irrupción considerado un arte menor.

  Las autoridades vieron el potencial que suponía la utilización de un lenguaje sencillo, que llegaba a muchos, en una época en la que todavía había un bajo nivel de alfabetización. El resultado son una serie de cortos que pueden resultar inquietantes:

Escenas memorables: La Parte Contratante

  Películas difíciles de digerir, pero escenas gloriosas. La parte contratante es mítica:

  El camarote de los hermanos Marx, genial:
  No recordaba la escena del espejo, fantástica:

Based on a true story (o no)

  Soy un gran fan de Fargo, la película de los hermanos Cohen que me sorprendió a mediados de los 90. Se me ocurrió recomendársela a mis compañeros reclutas, allá en Melilla. Varios se salieron a mitad de película. Muchos me echaron en cara que vaya mxxda de película… Me sirvió para darme cuenta de que no todos los paladares están preparados para disfrutar de los más exquisitos manjares. Pero bueno, menuda película.

  El caso es que leo que han rodado una serie de televisión sobre Fargo. ¿Cómo? ¿A santo de qué? Me parece una tontería tratar de convertir aquella obra maestra en una serie, muestra de una falta de ideas preocupante, ganas de ordeñar dinero aprovechando éxitos pasados. Paso de la serie. 

  Meses después leo que ha ganado algún premio, que tiene el favor de la crítica. Me intriga, y me decido a darle una oportunidad. Pero empieza con algo sorprendente. Unas letras sobreimpresionadas dicen que la serie se basa en unos hechos acontecidos en Minesota en el 2006… ¿2006? Pero qué coño… Si la película de mediados de los 90 ya decía que estaba basada en hechos reales, no puede ser… Busco en Internet y ¡zas! resulta que los cabrones de los Cohen ya nos la pegaron entonces. La historia no era real, era un mejunje de crímenes. Y leo que los Cohen, que son productores de la serie, siguen bromeando con lo de “basado en una historia real”, que con esa mágica frase se consigue dar un toque a la historia que no se puede conseguir de otra forma. Qué cabrones… Y el caso es que tienen razón, una historia sobre crímenes queda mucho mejor así… Manda huevos… Me la han pegado, pero al mismo tiempo me han conquistado. 

Interpretaciones

Pues resulta que David Mitchel, el autor del libro “Cloud Atlas”, cuya versión cinematográfica tanto me gustó, dice que “los personajes principales son reencarnaciones de la misma alma… identificadas por una marca de nacimiento”.

Pues vale, me acojo a aquello de que las interpretaciones de una obra son múltiples, no tienen por qué estar de acuerdo ni con las mismísimas intenciones del autor. Yo me lo tomé como las personas nos influenciamos las unas con las otras a lo largo del tiempo, con efectos incluso en siglos posteriores. Él le da el toque esotérico de las reencarnaciones, algo que a mí me sobra. El resultado en todo caso es muy interesante.

Escenas Memorables: Matar al Malo

En el cine el malo suele morir. No lo pilla la policía para que lo encarcelen, no. Mis recuerdos son que de alguna forma los guionistas se las ingenian para fuliminarlo, unas veces de forma más sutil, como que el bueno se ve obligado a cargárselo en defensa propia, o por la torpeza del malvado, que al final le da por caerse por un precipicio.

Pero en otras ocasiones los guionistas no se andan con contemplaciones y se recrean en el momento con una mezcla de poesía y toques de psicopatología, como este final de una de las pelis de Harry el Sucio, con su legendaria perorata de cuántas balas le quedan en su Magnum 44:


En este ejemplo de una película de Jodie Foster que pasó hace unos años sin pena ni Gloria, la protagonista no recurre ni a la defensa propia, toda una declaración de principios: