Azar, existencia y esas cosas

Desde el espermatozoide que gana una carrera en la que participan varios millones de “corredores”, que es el que ha determinado quién eres tú, a la casualidad de entrar en el bar en el momento adecuado, y no en otro, para conocer a tu pareja, o el virus de la peste que no mató a alguno de tus antepasados, o el tigre dientes de sable al que se le escapó por los pelos tu tatara-tatara-tatara-etc-abuelo. La vida es puro azar.

A alguno le puede dar por dar un halo de predestinación a toda la sucesión de eventos que han determinado que tú leas estas líneas, pero no seas iluso, ha sido una interminable cadena de sucesos aleatorios, sin sentido ni objetivo.

Pero de la misma forma que no es posible predecir con seguridad el resultado del lanzamiento de un dado pero puede predecirse el resultado del lanzamiento de 100.000, es posible que no seamos capaces de predecir la existencia de cualquiera de nosotros pero sí la existencia de todos nosotros. Una “ley de grandes números” existencial.

Y hasta aquí la irreflexión de hoy, a ver si otros días tiene más sentido lo que escribo…

Ver en blanco y negro no ayuda a distinguir las gilipolleces

De pequeño escuché una vez que los toros veían en blanco y negro. No es cierto, los toros, como muchos otros mamíferos, son dicrómatas, tienen dos receptores diferentes del color en sus ojos, así que más que ver en blanco y negro son algo así como daltónicos.

Los seres humanos somos tricrómatas, tenemos tres receptores diferentes en los ojos, y distinguimos un abanico de colores más amplio que los toros. Pero muchas veces nos comportamos, mentalmente, como monocrómatas, como si fuéramos solo capaces de distinguir un color, un grupo de ideas.

Para entender la realidad necesitamos diferentes tipos de receptores mentales, que nos ayuden a distinguir la variedad del mundo que hay ahí fuera: un receptor para las relaciones humanas, uno para las desigualdades, otro para percibir el arte, otro para apreciar el silencio, uno, muy importante, para distinguir las ineptitudes y las gilipolleces…

Encontrar el camino que lleva a la vida

El poder de los algoritmos podría ayudar a descubrir cómo se formó la vida. Replicando los miles y miles de reacciones químicas que se pueden producir a partir de materiales “inertes” se han descubierto posibles caminos que llevan a la generación de moléculas que están presentes en los seres vivos.

Todavía no se ha encontrado el camino exacto, y probablemente aún faltará bastante, pero el poder de los ordenadores y los algoritmos nos ayudará a encontrarlo, es sólo cuestión de tiempo.

Efectos y consecuencias

Los lobos desaparecieron del Yellowstone en 1926. Durante muchos años los visitantes del parque podían matar los animales que quisieran y los lobos eran una de las presas favoritas. Cuando los lobos desaparecieron la poblaciones de ciervos crecieron de forma desmesurada, arrasaron con las plantas y árboles, el terreno se erosionó e incluso los ríos cambiaron de curso. Las condiciones de todo el parque empeoraron. En los años 90 los lobos empezaron a ser reintroducidos en su ecosistema.

El cambio de un depredador provocó un desequilibrio de todo el parque. 

Mi gemelo

Qué pasaría si de repente descubrieras que tienes un hermano gemelo…
Esta es una pregunta que he leído en un libro. Desde luego sería algo muy inquietante, descubrir que no eres el individuo único que crees ser provoca una sensación extraña de desasosiego. Yo no he descubierto que tengo un hermano gemelo, pero hace 20 años, estando en la casa de un amigo de una amiga, experimenté una sensación en cierto sentido parecida. Este amigo de mi amiga puso un disco de Calamaro, “Alta Suciedad”, un disco que yo también tenía y que me encantaba. Esta persona, puso el disco en el lector de CD’s y saltó la primera canción, diciendo que la primera no le gustaba… !Exactamente lo que hacia yo cuando ponía ese disco! Entonces me di cuenta que ese chicho se parecía físicamente a mí, algo de lo que al llegar no me había percatado. Tenía un trabajo parecido al mío, estaba viviendo en Barcelona durante la semana porque estaba trabajando en un proyecto, los fines de semana volvía a Madrid… !Como yo! 
La sensación que me invadió fue de decepción: yo no era tan único como creía ser, habían otros tipos muy parecidos a mi por ahí…
Así que emocionalmente descubrir que tienes un hermano gemelo puede ser bastante inquietante. Pero una vez superado el shock emocional, quiero pensar que la parte racional volvería a tomar el control y aprovecharía la oportunidad para investigar sobre un tema fascinante: cuanto hay de educación y cultura y cuanto de genética en todos nosotros. ¿Seríamos muy diferentes ese hermano gemelo y yo? ¿Ateo como yo o creyente? ¿Creativo, deportista, de derechas o de izquierdas?… ¿Me llevaría bien con él?
En todo caso, vale la pena plantearse esta cuestión, ya que nos puede servir para replantearnos muchas de las cosas que nos parecen normales.

Mi abuelo el Carlomagno

Tú y yo somos descendientes de Carlomagno. Ahí lo dejo.
Bueno, va, lo explico un poco. ¿Cuántos padres tienes? Dos. ¿Abuelos? Cuatro. ¿Bisabuelos? Ocho. Y así sucesivamente. Si vamos atrás 40 generaciones, lo que viene a ser mil años, ¿cuántos tátara, tátara, tátara, etc, abuelos tienes? 1,000,000,000,000. 1 billón. Lo que tienen las cosas exponenciales, que se aceleran y se vuelven muy locas. Y salen demasiados abuelos para los 300 millones de personas que poblaban la tierra por entonces. El truco está claro: las líneas se cruzan. Hay cierto nivel de endogamia, uno se acaba casando con un primo segundo sin darse cuenta, y más en el pasado, cuando la gente vivía en pueblos y apenas tenían movilidad geográfica. Pero aun teniendo en cuenta este efecto, los matemáticos y biólogos nos sugieren que todos los europeos venimos del mismo grupo de personas hace poco más de 1000 años. Lo que implica que descendemos de la realeza de aquella época, y de los asesinos, y de los de una región, y los de otra. De lo bueno y de lo malo.
Ayuda a ver la cosa de las fronteras de otra manera.

Astronautas

Hace un par de años los rusos enviaron una nave no tripulada a Marte, pero la perdieron por el camino.
Entre los diferentes experimentos que tenían previsto hacer estaba el de soltar por aquellos lares un puñado de tardígrados, unos invertebrados microscópicos, de entre 0.5 y 1.5 milímetros, que tienen el siguiente aspecto:
Tardígrada con musgo de 1 mm. de longitud vista al microscopio.| Eye of Science/Science Source Images.
La peculiaridad de estos bichitos es que son capaces de sobrevivir en condiciones extremas, sin comida ni agua durante años. De hecho, ya los pusieron en el exterior de una nave espacial y sobrevivieron.
Así que cualquier día de estos lo vuelven a intentar y dejan a estos poco agraciados especímenes en algún inhóspito planeta para que, leyes darwinianas de por medio, se conviertan en los precursores de todo un nuevo ecosistema. 
Qué pena que no estaremos ahí para verlo.

Vida

Un espermatozoide logra atravesar la membrana exterior de un óvulo y… ¡voilá! lo que antes era dos simples células separadas se convierte en una célula “pluripotencial” que iniciará un proceso exponencial de autoreplicación con el objetivo de desarrollar un ser mucho más complejo formado por millones y millones de células.


Ese momento “mágico” del encuentro entre el óvulo y el espermatozoide, esa fracción de segundo antes de que comience el proceso de multiplicación… Las personas con tendencias a creer en lo trascendente podrían pensar que es el momento en el que el “alma” aparece, o es “asignada” o… bueno, como quieran llamarlo. Yo no veo a Dios por ningún lado pero este proceso no deja de asombrarme, con su precisión, con toda la información que requiere para desarrollarse. Entiendo que algunas de las líneas de investigación en células madre tratan de entender cómo diablos sucede para replicarlo sin necesidad de espermatozoide, sin dilemas éticos. Porque al final todo este “mágico” proceso  no deja de ser una sucesión de reacciones que algún día llegaremos a conocer con precisión.