Anticipar movimientos

Se dice que un buen jugador de ajedrez puede anticipar 5, 8, 10 o más movimientos. 
Como es bien sabido, este juego permite una cantidad ingente de movimientos, el cerebro humano sólo es capaz de procesar una ínfima parte de ellas. Los ordenadores, en cambio, utilizan la fuerza bruta para calcular cuáles son los más ventajosos. Y aún así una persona puede ganar a un ordenador.
La razón está en que no es necesario calcular todas y cada una de las posibilidades que existen, centrándose en el puñado más probable es suficiente. También porque cada movimiento del oponente trastoca cualquier plan que hayas pre-establecido y toca recalcularlo.
Por tanto, es innecesario invertir demasiado esfuerzo en planificar minuciosamente en las situaciones en las que los factores externos influyen en tus acciones. 
Sólo una reflexión para no darle la vuelta a las cosas más de la cuenta cuando no es necesario.

Ajedrez

   Me gusta el ajedrez, pero no soy muy buen jugador. Me precipito, no tengo la paciencia necesaria para analizar las posibilidades a las que te enfrentas en un tablero. Aunque, bueno, a decir verdad, son inabarcables.

   “El cálculo en el ajedrez no se basa en uno más uno, sino más bien en descubrir un camino, un mapa que cambia constantemente ante nuestros ojos… Cada movimiento tiene cuatro o cinco respuestas posibles, más las cuatro respuestas correspondientes a cada movimiento, y así sucesivamente. La ramificación del abanico de las decisiones crece en progresión geométrica. Tan sólo cinco movimientos después de la posición inicial, ya plantea millones de posiciones posibles.”


   La irreflexion de hoy es sobre el paralelismo entre el ajedrez y la vida. Todos los días nos enfrentamos a posiciones en nuestro tablero a las que hay que responder. Entre la pereza y la rutina no percibimos de las posibilidades que hay escondidas detrás de cada una de nuestras piezas, o las amenazas con las que nos acecha el “contrario”. Pero al mismo tiempo analizar en exceso las situaciones que vivimos es entre inútil e imposible, no es productivo pensar más allá de unos pocos movimientos porque el tablero puede haber cambiado tanto que nuestras estrategias dejarán de tener sentido.