Volver a empezar

Ya ha empezado. La manipulación genética, digo. Existen técnicas que se están utilizando para manipular el ADN de embriones humanos. Pero no está claro qué impacto van a tener en esos embriones.

Las barreras éticas no van a impedir que estas técnicas, y otras nuevas que vendrán, se utilicen.

La “bifurcación” de la especie humana está a pocas generaciones de producirse. Entre estas técnicas de manipulación genética y los viajes espaciales que también están empezando, en unos cientos de años la especie homo tendrá más un un representante, como en la antigüedad, cuando los homo sapiens convivían con los neardentales o los denisovanos.

Políticos ineptos y Neandertales

La incidencia de Covid-19 varía según los países, unos parecen más afectados que otros, lo que lleva a vincular la gestión de los políticos de turno al éxito o al fracaso de esta gestión.

Pero se está investigando la influencia genética en la incidencia del virus, y parece que algo influye. Concretamente, la presencia de genes neandertales incrementa la gravedad de las personas que resultan infectadas.

Así que, después de todo, más allá de lo torpes que puedan ser nuestros políticos, que lo son, y mucho, el hecho de que la incidencia sea mayor en determinadas partes de Europa va más allá de su ineptitud.

Líneas mágicas

Hay algo mágico en la línea que nos une con nuestros antepasados. Si estamos aquí es porque tenemos un padre y una madre, y a su vez ellos, obviamente, también los tuvieron. Si remontamos la línea que a través de la historia nos ha llevado hasta aquí nos encontramos con personas luchando en la Guerra de la Independencia de principios del XIX con los franceses, con mujeres que labran el campo en el siglo XVI, con mercaderes que van de pueblo en pueblo durante la Edad Media, con herreros visigodos, con soldados romanos que luchan contra iberos en algún punto de España, sin saber que, miles de años después, ambos tendrán un descendiente, el mismo descendiente que escribe o lee estas líneas.

Supervivencia por guapos

Los perros adoptaron hace decenas de miles de años una estrategia evolutiva basada en lo monos que son cuando son unos cachorritos. No hay una única explicación para nada en la vida y, además de las caritas de pitiminí que nos ponen, su supervivencia está vinculada a más factores, pero este de lo guapos que se nos ponen es uno de los factores más importantes. Imagínate a un ser humano hace 50.000 años, encuentra unos cachorros de lobo, tan monos ellos, tan juguetones… La estrategia de los gatos es parecida, aunque ellos dejan de ser juguetones en cuanto se hacen mayores.

Pero en ambos casos, perros y gatos, durante miles de años tenían una función: ayudar con el ganado, proteger a la familia, cazar ratones… Los perros, y hasta los gatos, se lo tenían que currar. Sin embargo, en el último siglo ese servicio que las mascotas daban ya no tiene sentido. No hay ratones en los pisos, el perro no tiene que cuidar a las ovejas o protegerlas de los lobos, y en cuanto a perros guardianes… la mayoría de los perros que viven en las casas se asustan al menor ruido.

Entonces, ¿qué ha pasado? Que somos los humanos los que nos hemos convertido en mascotas de los perros y los gatos. Los alimentamos, los paseamos, les damos atención médica…

Son los putos amos de las estrategias evolutivas. 

Monedas y lagartos

Hoy he visto en la cocina una moneda de 1 libra. Hacía tiempo que no veía una, así que la he cogido y le he mirado con curiosidad. Últimamente siempre pago con el “contactless”, de ahí mi sorpresa, mi reacción de añoranza hacia esas viejas compañeras, las monedas.

Miles de años con nosotros y dentro de poco será una de esas anécdotas de la historia, como cuando se utilizaba la sal como dinero, o conchas de mar…

Los efectos del movimiento hacia los intercambios digitales son más evidentes en el Reino Unido, donde vivo, que en España. Aquí casi todo el mundo paga con el servicio de “contactless”, y en algunos sitios estoy empezando a notar cosas que antes hubieran sido extrañas. Por ejemplo, en mi empresa, una multinacional, hay un servicio de cafetería y sólo se puede pagar con tarjeta, ya no podemos utilizar el dinero físico. Y hace unas semanas han subido los precios, mi “expresso” ha subido de 1.10 libras a… ¡1.27! Antes, estos centimos hubieran sido un incordio, por eso siempre se redondean los precios. Pero ahora, si no tienes que pagar con dinero físico, pues pones el precio que te salga de donde te salga.

Es sólo una anécdota, pero es un ejemplo de cómo un cambio en algo pude dar lugar a otros cambios inesperados, y algunos de éstos tendrán consecuencias importantes. Lo mismo que sucede con los cambios genéticos, mutación por aquí, mutación por allá y, voilá, de un lagarto te sale un pájaro. 

Genealogía Global

¿Y si las técnicas de análisis de ADN evolucionaran hasta el punto de que fuera posible detectar la genealogía de todas y cada una de las personas del planeta Tierra?

Seríamos capaces de saber con exactitud cuáles son los antepasados más cercanos que tenemos con nuestros amigos o nuestras parejas. Por ejemplo, podría saber que mi mujer y yo compartimos un tatara-x-abuelo a mediados del siglo XVIII, y que con mi amigo Fulano de Tal nos tenemos que remontar al siglo XV. Nos daríamos cuenta que la mayoría de las personas de nuestro entorno están a menos de trescientos años en nuestro árbol genealógico, y que incluso con los más distantes, estarían apenas a 600 años de distancia.

¿Nos acercaría esto un poco más a todos? Espero que sí.