Sobre las cosas del querer

La serie de televisión “Soulmates”, creada por uno de los guionistas de Black Mirror, narra un futuro cercano en el que una empresa ofrece la posibilidad de encontrar a tu “alma gemela”.

A partir de esta premisa, cada capítulo cuenta una historia diferente, en la que las personas, la mayoría de ellas ya casadas, se encuentran ante la tentación y el dilema de conocer a verdadera media naranja.

Me gustan este tipo de historias porque más allá de entretenerte te ofrecen la posibilidad de repensar cosas cotidianas. Aunque en este caso nunca he creído en el concepto de “alma gemela”. De hecho considero que es hasta dañino, por el componente de predestinación que conlleva.

Una relación empieza por las circunstancias: te encuentras por casualidad por ahí, amigos de amigos, trabajo, universidad… Hay un componente totalmente azaroso en esto. Luego es cuando viene lo interesante y lo complicado: conocerse, entenderse, disfrutarse. Una relación no está predestinada, hay que trabajarla, y es en ese trabajo donde está el quid de la cuestión. Está la atracción, absolutamente necesaria, pero está también el “querer quererse”.

¿Me hace esto menos romántico? Supongo que es cuestión de gustos, pero para mí es mucho más romántico pensar que si estoy con alguien es porque yo lo he decidido, porque yo me lo he currado, que pensar que si estoy por alguien es porque “alguien o algo” lo ha decidido por mí.

Pregunta cuándo

Los titulares alarmistas suelen captar tu atención, no es fácil de evitar. Hoy acabo de leer uno que puede entrar dentro de este territorio, pero que resulta convincente. Va sobre burbujas financieras, sobre lo mal que pinta el ritmo de crecimiento en diferentes areas: la deuda, la bolsa, el valor de las casas, las criptomonedas… Y lo que es peor, según este artículo la crisis que puede venir como consecuencia del estallido de la burbuja será peor que en crisis anteriores debido a que esta vez la burbuja ha entrado en territorios globales, diversos y “contradictorio” (las medidas para frenar una de los problemas son las medidas para incentivar los otros).

Una crisis más, una grande y gorda. La vida está llena de ellas, si este tipo no acierta con su pronóstico, acertará otro. Es como lo del meteorito, la pregunta no es si un gran meteorito se estrellará contra la Tierra, la pregunta es cuando.

Inercia

Elon Musk decide invertir en Bitcoins a través de Tesla. 1.500 millones de dólares, dentro de poco aceptará Bitcoins como pago para sus coches.

Las monedas virtuales son algo nuevo y volátil, misteriosas, existen varias que luchan por hacerse con el control de nuestras transacciones. Pero han llegado para quedarse. El mecanismo de los últimos siglos en los que los gobiernos centrales de los países tienen el monopolio de la creación de moneda está llegando a su fin.

En un mundo globalizado en el que la tecnología permite repensar el cómo se han hecho las cosas hasta ahora, tiene sentido. Las criptomonedas son un síntoma más de que el concepto de nación-estado está en sus últimos estertores. A las multinacionales eso de las fronteras no les dice nada, la empresa en la que trabajo, por ejemplo, está en un proceso de externalizaciones que está durando años y este mismo mes han despedido a gente en Inglaterra para crear esos mismos puestos de trabajo en Polonia. Me puede parecer mal, como le parecía mal a un ibero del siglo II a.C. las invasiones romanas, o a un artesano del siglo XVIII le podía parecer mal la irrupción de los telares, o a un arriero de principios del siglo XX la irrupción de los camioneros. Me puede parecer mal, estoy en mi derecho al pataleo.

Pero la irrupción de las criptomonedas, la hegemonía de las organizaciones privadas transnacionales, la caída de los estado-nación son cosas de la inercia histórica. Ni mejor ni peor. No es que el mundo en el que estamos viviendo hasta ahora sea un ejemplo de perfección, ¿no? Quizás, quién sabe, lo que viene no sea tan malo.

Suficiencia energética

El ingeniero asturiano Omar Suárez ha construido una casa 100% desconectada de la red eléctrica, una casa que se nutre de la luz solar en la muchas veces nublada Asturias.

Paneles solares que revisten su exterior, suelos radiantes con tubos de agua que controlan la temperatura de la casa y, voilá, tienes una casa que hasta le sobra energía para calentar el agua de la piscina.

Hoy por hoy es caro construir este tipo de casas, sólo los más acaudalados pueden permitírselo, pero si la tecnología existe llegará el momento que será más barata y más avanzada.

No importa que creas que el cambio climático es un bulo auspiciado por los progres de la Tierra para acabar con el status quo. Si no es necesario abrir grandes agujeros de la Tierra para sacar combustibles fósiles, no lo hagamos. Si es posible no tirarle el humo a la cara a la gente, no lo hagamos. Incluso para los libertarios más extremistas estas tecnologías ofrecen la posibilidad de ser totalmente independiente de la sociedad, uno de sus sueños más húmedos hecho realidad.

Así que no pongamos trabas a estas innovaciones, vigilemos que las grandes perdedoras de estas innovaciones, las eléctricas, no le pongan palos en las ruedas.

¿Caviar caro? Bien.

Para mí, el caviar iraní siempre ha sido el estereotipo de objeto de lujo. Creo que nunca he probado caviar de verdad, sólo sucedáneos, pero la verdad es que nunca me ha llamado la atención. Siempre he tenido clara la diferencia entre precio y valor. El precio es sólo el resultado de la combinación de la oferta y la demanda, un precio alto no quiere decir que algo sea mejor. Estoy convencido que, por ejemplo, un buen huevo frito, con su puntilla es un manjar que es superior al caviar, si los huevos fritos fueran más escasos que el caviar tendrían un precio más alto. Otro ejemplo es el aire que respiramos, seguramente el bien más valioso que está a nuestro alcance pero, ¿cuánto pagamos por él? Nada.

Hoy no pagamos por el aire, resulta raro pensar en ello. Pero no es tan difícil imaginar un futuro en el que la calidad del aire sea tan peligrosa que las empresas la vean como una oportunidad de negocio. De hecho, esto ya existe, si pensamos en la venta de purificadores de aire, un negocio que empieza a ser considerable especialmente en las urbes donde la contaminación es elevada.

Llevado a un extremo, podríamos llegar a situaciones en las que botellas de oxígeno sean absolutamente necesarias para sobrevivir: las necesitarían unos colonos en Marte, o los supervivientes de una hecatombe nuclear, por ejemplo.

Ojalá no lleguemos a situaciones en lo que lo más básico sea extremadamente caro. En cierto sentido, que existan cosas superfluas y caras, como el caviar, es un síntoma del nivel de abundancia de una sociedad.

El origen de cualquier nación

Los españoles somos descendientes de soldados romanos que fueron licenciados en la península ibérica tras derrotar, someter y emulsionarse con sus habitantes.

De la misma forma que los mejicanos, por poner un ejemplo, son descendientes de españoles que derrotaron, sometieron, se emulsionaron con mayas y aztecas.

Los nacionalismos exacerbados parecen olvidar el mestizaje, la violencia, las injusticias y el artificio que origina cualquier nación.

No lo olvidemos.

Comunicarse

“Space Sweepers” es una película coreana de ciencia ficción, que muestra un futuro distópico de desigualdades sociales, de naves espaciales y de contaminación.

Más allá de la trama, que es una vuelta de tuerca a las mismas historias distópicas, lo que me ha llamado al atención es la mezcla de lenguas que se muestran en la película: koreano, inglés, danés, español, portugués… Los personajes hablan en su propio idioma porque todos tienen un aparato enganchado a la oreja que les hace traducción simultánea.

Es un invento que no parece demasiado irreal, viendo como evolucionan los esfuerzos en traducir los diferentes idiomas. Poner hoy en Google Translate una noticia en español para que te la traduzca al inglés, o viceversa, seguramente no te dará unos resultados espectaculares pero la esencia de la noticia estará ahí. Comparado con las posibilidades hace 20 años es mucho, porque hace 20 años no había nada, así que dentro de otros 20…

Lo interesante será ver como una tecnología como ésta puede afectar la evolución del lenguaje y a toda la sociedad. ¿Acelerará o ralentizará el ritmo de cambio de una lengua? ¿Favorecerá el entendimiento entre personas de diferentes sociedades?

No sé, veremos que sucede. En todo caso, desarrollar esta tecnología suena como una muy buena idea, todo lo que sea entendernos mejor no puede ser malo.

Efecto Expatriado

Por razones de trabajo conozco a muchos expatriados que viven en Singapur. Son personas que llevan años en aquella ciudad-estado del sur de Asia, que viven con sus familias allí, tienen hijos allí, y les encanta vivir allí. Los expatriados que conozco son de países europeos y tiene buenos trabajos con buenos salarios, así que se puede decir que son unos privilegiados en comparación con el común de los mortales.

Pero a pesar de estos privilegios, al ser formalmente extranjeros en Singapur, no pueden participar en la vida política de la ciudad. No pueden votar. ¿Es esto algo que les preocupe? No. Todos piensan que Singapur es fantástico y no sienten una necesidad por votar, muchos no tienen interés por la vida política del lugar.

Hay que recordar que Singapur no es una democracia plena, es más bien un estado autoritario con elecciones formales que se suceden religiosamente cada pocos años en las que siempre gana el mismo partido y la libertad de expresión está comprometida. Pero que funciona muy bien, un autoritarismo tecnócrata y benigno que ha conseguido niveles de desarrollo espectaculares en los últimos 50 años a base de convertirse en un paraíso fiscal para las empresas y un sistema de segregación social en el que la población de origen chino, indio y los expatriados viven en una estable armonía, con la contribución esencial de mano de obra barata proveniente de Malasia que transita de forma permanente, noche y día, sus puentes/fronteras.

Así que “mientras esté yo caliente, ríase la gente”, como dijo aquel. El expatriado ni vota ni falta que le hace. Seguramente se interesará más por las elecciones de su país de origen, a miles de kilómetros de distancia, en las cuales participará por correo, aunque sus efectos directos en su vida sean insignificantes. Por lo menos sirve para saciar la sensación de participación política en sus mentes.

Esta actitud de “mientras esté yo caliente…” es más fácil de discernir con los expatriados que viven en un país aparentemente eficiente, pero en realidad sucede dentro de un mismo país, sea cual sea. Todos tenemos una tendencia, natural, a preocuparnos más por nuestra situación que por otras cosas, mientras estemos bien no nos interesa cambiar nada, y la política es más un entretenimiento, como si de un programa de “Reality TV” se tratara. Nos podemos indignar por esto o por aquello, pero esta indignación es más parecida a las emociones de un forofo de fútbol que a la de una persona realmente preocupada por la política.

La azarosa vida de las anguilas

Las anguilas son unos peces misteriosos que se reproducen en el Mar de los Sargazos, en mitad del Océano Atlántico. Las larvas son arrastradas por las corrientes marinas hacia las costas de Europa y Norteamérica para remontar los ríos de esas zonas, vivir más de diez años allí y volver como adultos al Mar donde nacieron, reproducirse y morir.

La Evolución produce resultados estrambóticos, rebuscados, seres de apariencia y comportamiento extraterrestre, delirante, atolondrado. Un indicio de que la Evolución es cierta, como proceso basado en cambios aleatorios y no programados que es.

Back to the Fluzo

La Teoría de la Relatividad predice que en dos objetos moviéndose a distinta velocidad, el reloj del objeto más lento irá más deprisa que el reloj del objeto más rápido, algo tan real que los satélites que orbitan la Tierra cuentan con este efecto para ajustar el tiempo que miden con sus relojes.

Una física australiana, Joan Vaccaro, propone una nueva teoría según la cual esta “dilación” de tiempo también podría suceder a nivel quántico, sin velocidades diferentes de por medio. Este año se está realizando un experimento, que durará meses ejecutarlo y otro tanto para analizar sus resultados, en un reactor nuclear. Si se comprueba que los relojes que sitúan en diferentes lugares del reactor marcan diferencias consistentes con esta teoría, se convertirá en un descubrimiento a la altura de los que Albert Einstein realizó a principios del siglo XX.

El “condensador de fluzo(*)” podría estar más cerca de lo que parece…

(*) Lo de “fluzo” fue una mala traducción en el doblaje español de “Regreso al Futuro”