Los Inmortales

Hace unos años quedé con unos amigos a los que hacía tiempo que no veía. Durante las conversaciones de este re-encuentro comenté algo que ahora no logro recordar y uno de mis amigos me dijo algo así como que es lo mismo que comentaba años antes, que no había evolucionado nada en todo este tiempo, y que si no tenía otras cosas que contar.

Era cierto que lo que había dicho era uno de mis pensamientos “habituales”, pero ese comentario sobre lo poco que había evolucionado y si tenía otras cosas que compartir me dio que pensar. ¿Cómo habían evolucionado mis opiniones y mis intereses a lo largo de los años? Ciertamente no pienso lo mismo que cuando tenía 20 años, y mis intereses no son exactamente los mismos.

Esta fue la razón por la que empecé un blog hace ahora casi 12 años. Me propuse escribir sobre mis “irreflexiones”, pensamientos que no tenían porque estar totalmente elaborados pero que cruzaban mi mente. Durante todos estos años he sido bastante irregular escribiendo en el blog, con algún año que logré crear unas 100 entradas, otros años solo un puñado y algún año ni una sola. Pero ahora, con la perspectiva del tiempo, puedo mirar atrás y ver qué pensaba hace años, empezando cuando estaba empezando la segunda parte de mi treintena, ya padre de dos niños, y ahora, que me acerco a la última etapa de mi cuarentena.

Este extraño 2020 ha sido el año más prolífico en mi blog. No por la pandemia y el tiempo extra que a todos nos ha proporcionado dentro de las cuatro paredes de nuestras casas, sino porque uno de mis objetivos para el nuevo año, cuando 2019 se estaba despidiendo, era volver a escribir, todo lo que pudiera, y una forma de hacerlo era escribir una entrada en el blog por cada uno de los días del año. Esta entrada representa la 366 del 2020, con lo cual: Objetivo Cumplido.

El efecto colateral que buscaba al escribir en el blog era el de “soltarme” para escribir otras cosas, como más relatos cortos y relatos más largos. Y, efectivamente, me ha servido para escribir las historias que recopilo en el libro “Futuros Imperfectos”, además de darle un empujón a un par de novelas que tengo a medio hacer.

2021 también va a ser un año de al menos una entrada en el blog al día, y el objetivo va más allá: una entrada en el blog por todos los días hasta que cierre le persiana, espero, dentro de muchos años.

Es una pena no haber empezado a escribir en el blog cuando tenía veinte años, o incluso antes. Me hubiera encantado re-encontrarme con mis pensamientos de hace 30 años. Es tarde para eso, pero me gustaría poder leer estas líneas dentro de 30, 40 o 50 años, para no olvidar quién era, qué pensaba, qué me interesaba, qué me cabreaba, qué me ilusionaba. Porque no somos más que lo que pensamos y lo sentimos, dejar constancia de ello en unas líneas es una de las formas de sentirse un poquito inmortal.

Riesgo, probabilidad, incertidumbre

El riesgo es una combinación de dos factores, la probabilidad y la incertidumbre. Si tiras un dado, no sabes que número va a salir pero conoces las probabilidad, cada número tiene un 1/6 de probabilidad de salir, tienes certidumbre sobre la probabilidad.

En otros casos la probabilidad no es conocida, es incierta, y la percepción del riesgo es mayor.

China, India

En China e India hay 3.240 millones de personas, un tercio de toda la población mundial. China todavía tiene un poco más de población, 1.440 millones, pero India, con 1.380 la superará pronto.

Una diferencia relevante entre los dos países es la edad media, en China es de 38 años, mientras que en India es de 28 años. Esto implica que China va a tener por soportar una proporción mayor de jubilados frente una India con una población activa mayor, lo que puede tener un impacto geopolítico muy importante en las próximas décadas.

Toda época ha tenido potencias que han rivalizado por la supremacía, desde los griegos frente a los persas, los romanos frente a los cartagineses, los turcos frente a los europeos, los españoles frente a los ingleses, los ingleses frente a los franceses, los alemanes frente a, bueno, todos, los americanos frente a los rusos…

India frente a China va a ser el gran enfrentamiento de la segunda mitad del siglo XXI. No tenemos que olvidar que comparten una frontera común que ya ha provocado varios conflictos armados en los últimos 50 años.

Esperemos que el desarrollo económico, el “factor pacificador” más importante que existe, en estos dos países sea lo suficientemente grande como para evitar conflictos armados a gran escala.

Caballos y farolas

Nunca se sabe con estas cosas de las citas, pero en muchos sitios en Internet puedes encontrar que Einstein dijo algo así como “si tuviera sólo una hora para salvar la Tierra, utilizaría 55 minutos para entender el problema y 5 minutos para ejecutar la solución”.

Una correcta definición del problema es esencial para resolverlo, porque puedes acabar resolviendo algo que no aporta nada o que no tiene en cuenta el cambiante contexto que nos rodea. Hace más de cien años, ante la necesidad de la gente para llegar más rápido a los sitios, si en tu equipo hubieras tenido entrenadores de caballos te hubieran dicho que la solución era conseguir que los caballos corran más, pero ahí fuera estaba esa nueva, ruidosa y aparentemente incómoda nueva tecnología, el automóvil.

Pero uno de los problemas es la creatividad, tanto en la definición del problema como en el diseño de la solución. Es habitual que los grupos que definen el problema estén llenos de “entrenadores de caballos”, que individualmente pueden ser muy creativos, grandes poetas incluso, pero que ven el mundo en términos de herraduras, sillas de montar y alfalfa. Y luego están los que tienen la creatividad y la flexibilidad de una farola. Este tipo de perfiles son los que dominan los puestos relevantes en las empresas, los que deciden donde gastar el dinero.

Mejorar los “niveles de creatividad” en las áreas de decisión es fundamental para cualquier organización.

Walk of Shame

Así es como se conoce en Estados Unidos el momento en el que un detenido es sacado de la comisaría, esposado, para introducirlo en un coche y llevárselo a otro sitio. Es el momento que vemos en televisión cuando alguna celebridad es detenida, algo que encaja mucho con el sentido del espectáculo que tienen los americanos. Los fotógrafos y cámaras se apelotonan en una de las salidas de la comisaría para presenciar la caída a los infiernos de la celebridad de turno.

Un momento innecesario, que contradice las aspiraciones de presunción de inocencia de una persona. ¿Sacar a la persona de forma más discreta, sin necesidad de pisar la calle para que sean captados por las cámaras? Eso sería muy poco “americano”.

Efecto Sherlock

Existen muchas series de televisión que se basan en la misma premisa: problema que hay que resolver, una persona, o grupo de personas, muy inteligentes descubre la solución y capturan al malvado, lo encarcelan o salvan al paciente. Por ejemplo, la serie “House”, con ese médico impertinente de inteligencia superlativa que detecta los pequeños detalles que últimamente serán cruciales para encontrar la cura adecuada para el paciente.

El planteamiento de esta serie es una variante de las historias de Sherlock Holmes, en las que la lógica y la inteligencia, personificada en una persona que no sigue los convencionalismos sociales, es capaz de resolver los misterios más oscuros. De hecho, los creadores de “House” nunca trataron de ocultar los evidentes paralelismos, ya que buscaron un nombre, “House”, similar al del detective, “Holmes”; el número de la casa donde vive el doctor House es 221B, el mismo número que el de Sherlock Holmes en sus novelas; House es un adicto algunos fármacos, como Holmes era adicto a drogas; ambos personajes tocan instrumentos musicales en su tiempo libre…

Pero más allá de esta especie de homenaje a Sherlock Holmes a través de la serie “House”, los planteamientos de “mente brillante que resuelve misterios” está presente en muchas de las historias que vemos en televisión, en cine, o leemos en libros.

Esta idea está de alguna forma “incrustada” en el imaginario colectivo, en principio en las sociedades occidentales, pero que probablemente se ha extendido ya al resto de sociedades. Los elementos que esta idea conlleva son los siguientes:

  • Individualismo: una persona con la inteligencia suficiente es capaz de resolver los misterios más oscuros. Puede necesitar la ayuda de algún escudero, como hace el Doctor Watson, pero el líder indiscutible en la resolución es una única persona.
  • Problema bien definido: es posible los ojos menos preparados no sean siquiera capaces de detectar el problema a resolver, pero Sherlock, o el Doctor House, lo ven, lo entienden, lo define, entienden sus consecuencias. La información, aunque pueda ser incompleta, tiene aspiraciones de ser perfecta.
  • Todo Problema tiene una Solución: la lógica te lleva de A a B, de B a C, de C a D y así, sucesivamente, hasta resolver el problema.

Estas ideas forman parte de nuestra forma de pensar porque las hemos mamado desde que nacimos a través de las historias que hemos visto, escuchado y leído a lo largo de nuestras vidas, pero necesitamos desafiarlas:

  • Individualismo: el nivel de conocimiento y complejidad de la sociedad en la que vivimos requiere no de individuos superativos sino de grupos de personas que trabajan colectivamente en la resolución de problemas.
  • Problemas bien definidos: la realidad es como un plato de espaguetis, donde todo está enredado, donde tirar de uno de los hilos remueve muchos otros, sin tener control sobre las consecuencias. La información no sólo es incompleta, sino que es imperfecta, y los problemas no son uno sólo, sino una madeja de problemas interrelacionados. Resolver uno puede hacer que otras cosas empeoren.
  • Todo Problema tiene Solución: la “bala de plata” que resuelve un problema no suele existir en la realidad. Las soluciones suelen ser parciales, incompletas, resuelven parte de los problemas y tienen consecuencias inesperadas.

Las historias tienen que tener cierto grado de simplicidad para que puedan ser contadas. Esto lo puedo entender. Pero debemos ser más conscientes de que las historias no son inocuas, se introducen en nuestro cerebro e influyen en nuestra forma de pensar. Así que debemos ser más conscientes de lo que implican y más exigentes con lo que queremos escuchar.

Fichas de dominó

Miles y miles de piezas de dominó distribuidas por el suelo. Y todos nosotros somos una de esas fichas. Desde nuestra perspectiva no lo percibimos, sólo vemos muchas otras fichas alrededor de nosotros, no somos conscientes de que el ruido que se escucha alrededor de nosotros está a punto de afectarnos.

Efecto Lameculista

Satisfacer al jefe. Por temor a potenciales repercusiones que puedes sufrir si no lo haces, o porque te sale del alma.

Estos últimos son los pelotas natos, los lameculos innatos. Debe existir una proporción entre la población con esta propensión, proporción derivada de alguna combinación entre genética y efectos medioambientales. Siempre los ha habido, y siempre los habrá.

Lo peor es la cultura pelota que se puede generar en una organización si se dan las condiciones adecuadas. Unos jefes autoritarios, unas condiciones macroeconómicas poco estables, un nivel de desarrollo burocrático que hace que se diluya la relación entre responsabilidad, esfuerzo y resultados. Toda una organización puede convertirse en una organización gobernada por impulsos lameculistas: reuniones en las que, una y otra vez, no se dice nada coherente; falta de debate que desafíe las ideas que la gente propone; agachamiento generalizado de cabeza por el sentimiento derrotista de pensar “que le den por culo a todo, en cuanto pueda salto del barco”; falta de credibilidad en cualquier cosa que te digan…

Este es un riesgo que es directamente proporcional al tamaño de la organización, porque cuanto más grande es, más probable es que se den las circunstancias que lo favorecen.

A mayor tamaño, mayor lameculismo.

Tweaks

“Tweak” es una de mis palabras favoritas en inglés. En español significa algo así como “pequeño cambio” o “ajuste que requiere poco esfuerzo”.

Si miramos alrededor, el mundo está lleno de “tweaks” que, con poco esfuerzo, pueden contribuir a ver las cosas de forma más positiva. Una sonrisa y un simple buenos días a la persona con la que te cruzas en la calle (vivo en un pueblo, admito que esto tiene más sentido que en una ciudad), regalarle flores a tu pareja porque es jueves, preguntarle a tu compañero de trabajo como están sus hijos, apreciar todo lo bueno que tenemos a nuestro alrededor todos los días…

Pequeños tweaks que hacen la vida más agradable, para nosotros y para los demás.

Bisnieto hablando con bisabuelo

Probablemente todos las lenguas de Europa vienen de una misma lengua que existió en Anatolia hace poco más de 5000 años. ¿Sólo 5000 años? Parece poco tiempo para tanta diferencia pero hay que tener en cuenta que la aparente estabilidad de las lenguas de hoy en día, favorecida por la escritura y los medios de comunicación, no debió existir hace un par de milenios.

¿Cómo de diferente era la lengua hablada entre una persona y su bisnieto hace tres mil años?

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