Mutaciones Sociales

Siempre he sido un escéptico de las grandes conspiraciones. Y lo he sido basándome en una simple observación: la gente no es tan lista como se cree o, dicho de otro modo, somos mucho más tontos de lo que parecemos.

Lo que mueve el mundo son los intereses particulares, el egoísmo del aquí y ahora. Puede que de vez en cuando alguien piense en la posteridad y esas cosas, pero el día a día está basado en el presente y las consecuencias de lo que hacemos hoy van mucho más allá de lo que cualquier persona pueda prever.

Fuesen quienes fuesen los primeros cristianos del siglo I no anticiparon el Cristianismo en su momento, o las luchas fratricidas entre reinos medievales no tenían en mente las naciones de hoy en día, o los programadores que desarrollaron Facebook o Twitter no pensaron en las consecuencias sociales que sus líneas de código iban a tener sólo 10 años más tarde.

La sociedad avanza de una forma similar a como lo hace la evolución: a partir de cambios pequeños, de mutaciones ciegas, sin un fin determinado, pero que con el tiempo pueden tener consecuencias transformadoras. No hay un plan predeterminado, como tampoco lo tiene la Evolución.

Como en todo cambio, cuando sucede alguien se beneficia, alguien queda perjudicado, y los cambios no siempre son a gusto de todos. Crean nuevos paradigmas en los que lo que antes funcionaba ya no funciona. Como si de un cambio en las condiciones meteorológicas se tratara, y los animales que antes vivían de fruta abundante se ven condenados a desaparecer porque lo que ahora hay es sólo pasto.

Pero el que alguien se beneficie no implica predeterminación de nadie.

Lo dicho, que no somos tan listos, que simplemente nos dejamos llevar por la dirección del viento en cada momento.

42%

Donald Trump, según los sondeos, un 42% de los votantes americanos aprueban su mandato. Un 42%…

A pesar de que las encuestas dan un 80% de probabilidades a Biden de ganar las elecciones, si un 42% de la población aprueba la gestión de Donald Trump… Me temo que todavía ese monigote, que parece la parodia de la parodia que hace Alec Baldwin de él en Saturday Night Live, puede ganar otra vez.

La invisible mano subvencionada

Para los defensores del libre mercado Adam Smith es algo así como Abraham para los cristianos, judíos y musulmanes. Su “mano invisible” es el argumento que utilizan para justificar que los mercado se ajustan solos, que no hace falta la intervención del Estado.

Yo no estoy en contra del concepto de la mano invisible, creo que es una metáfora que explica bien como se llegan a equilibrios en sistemas caóticos, lo que no acepto es que esos equilibrios sean siempre justos, de ahí que defiendo la intervención del Estado.

Lo interesante de los puntos de vista que defienden a ultranza la no intervención del Estado es que no se dan cuenta de la relevancia del Estado en el crecimiento de los paises.

Por ejemplo, en Estados Unidos, su éxito tecnológico, con sus grandes compañías como Apple, Google o Facebook, hunden sus raíces en las grandes inversiones públicas que supuso la conquista de la Luna. O las desorbitadas inversiones en armamento, con todas las guerras en las que ha estado involucrado desde la Segunda Guerra Mundial. O el imperialismo político que ha llevado de la mano a las empresas estadounidenses a ocupar todos los lugares del planeta, desde Coca-Cola a McDonalds o Disney.

Invisible, invisible, lo que se dice invisible… 

5 de la mañana

Arsuaga se sorprende, en libro de Millás, de que la gente no se pelee por el centro de Madrid. Hay una multitud de personas yendo y viniendo, tomándose un café, charlando, sin que nadie se moleste, sin que nadie se incordie, sin pelearse. “Nos hemos domesticado a nosotros mismos, somos unos mansos”, le dice a Millás.

Esto no fue siempre así, los seres humanos hemos sido violentos, muy violentos, hasta ayer mismo. Lo dice también Steven Pinker, que ha defendido en varios de sus libros que vivimos en la época menos violenta de la historia.

Arsuaga lo explica en términos evolutivos: la sociedad ha ido eliminando a los más violentos. Literalmente, ejecutándolos, o encarcelándolos, lo que implica limitar sus capacidades reproductivas. A través de generaciones, esta eliminación de los más violentos va dejando una sociedad de mansos, de personas que favorecen el diálogo frente al mamporro.

Pero este es un proceso relativamente reciente, hace sólo unos pocas generaciones la gente era objetivamente más violenta. En la época de los romanos, los vikingos, la Edad Media, incluso hasta hace bien poco los duelos a muerte eran legítimos, estaban permitidos.

Una anécdota quizá algo exagerada, quizás no. Recuerdo hace veinte años estar a las 5 de la mañana en un bar al aire libre de la Malvarrosa, cerrando la noche de Valencia. Un amigo me presentó a un amigo suyo italiano, que había venido por primera vez a la ciudad. Este italiano estaba alucinado con lo que estaba viendo: eran las 5 de la mañana, con un local repleto de varones borrachos y un buen número de chicas alrededor y… ¡nadie se estaba peleando! A los ojos de un italiano, llegar a esas horas de la noche, en ese contexto, era todo un logro que no hubiera algo de lío.

Quizás los valencianos nos amansamos antes que los italianos…

Convergencias

En el libro “La vida contada por un Sapiens a un Neardental”, Juan Luis Arsuaga le habla a Juan José Millás sobre la convergencia evolutiva, y le pone como ejemplo a Hernán Cortés.

Cortés, cuando llegó a territorio azteca, reconocía lo que veía: soldados, sacerdotes, administradores, escritura, templos… A pesar de que los ancestros de Cortés y los de los aztecas se habían separado hacía miles de años, cuando todavía cazaban mamuts, ambas civilizaciones habían llegado a sociedades parecidas en lo más básico.

En la naturaleza esta convergencia se puede encontrar por todas partes. Algo tan complicado como volar ha sido alcanzado por los seres vivos a través de caminos diferentes: los insectos, las aves (reptiles), los mamíferos (murciélagos)…

El crecimiento de las sociedades humanas tiende hacia la complejidad y la especialización, éstas favorecen la desigualdad. Pero no tenemos que olvidar que no estamos al final del camino, sino que estamos en algún punto intermedio de él.

Por qué no, quizás la conciencia de la desigualdad es el mecanismo que puede ejercer de contrapeso a la brutalidad de los mecanismos evolutivos. Quizás, la justicia y la igualdad sea un punto al que se encuentre en algún lugar del camino.

Transiciones a tutiplén

De coches que utilizan combustibles fósiles a coches eléctricos, de consumo masivo de carne a consumo más vegano, de tiendas físicas a compras virtuales, de presencia física para trabajar a trabajar en remoto, de dinero físico a dinero virtual, de globalización al resurgimiento de nacionalismos…

Nada es estático, todo cambia, todo siempre ha cambiado. Pero el ritmo de cambio continúa acelerándose, los historiadores verán este siglo XXI como el comienzo de una nueva era. 

La primera vez en la Historia del Universo

La vida está repleta de territorios inexplorados. Estas mismas líneas son un ejemplo, ya que nadie en toda la historia de la humanidad, en toda la historia del Universo ha escrito estas mismas frases que estoy escribiendo ahora mismo. Soy el primero en llegar aquí, el explorador que ha conseguido enlazar estas letras, el autor original de estas palabras encadenadas, el descubridor que ha conseguido llegar al final de estas grafías.

Hibridación con cebolla

La Evolución “natural”, la que nos ha dado unos ojos, unas piernas, una mente con la que pensar, un culo al que apoyar el culo en el sofá para ver una serie de televisión, está cerca de hibridarse con una evolución “artificial”, dirigida, electrónica, creada por los seres humanos.

Dentro de poco años será normal disponer de dispositivos físicos que instalaremos en nuestros cerebros, que expandirán nuestras capacidades de memoria, de capacidad de procesamiento, de creatividad, que podremos actualizar con versiones más avanzadas, que crearan una nueva brecha entre los que tienen y los que no tienen.

Cuando uno piensa en las repercusiones que esto tendrá en los próximos miles de años, todas las discusiones de hoy en día, todas nuestras preocupaciones, nuestros dilemas, parecen pequeños y ridículos, a la altura de las discusiones del sexo de los ángeles o de si la tortilla de patatas tienen que tener cebolla o no.

Civilización a base de pedradas

El paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga dice que una de las cosas que han contribuido al desarrollo de los seres humanos es nuestra puntería. Los chimpancés, por ejemplo, no son capaces de tirar una piedra con precisión. Nosotros podemos matar un animal de una pedrada. Tanto es así que los perros todavía hoy retroceden cuando nos agachamos a coger una piedra del suelo.

La pedrada es la primera arma arrojadiza de la historia, la primera pistola, el factor que empezó a equilibrar fuerzas, al herramienta que permitió a los David derrotar a sus Goliat.

Atajos mentales

En el libro de la escritora tura Elif Shafak, “10 minutos y 30 segundos en este extraño mundo” hay una escena de un niño de unos meses al que rodean de objetos con el fin de que escoja uno. Cada uno de esos objetos representa una profesión: abogado, militar, sacerdote… El que elija determinará lo que ese niño será cuando sea mayor.

Elif Shafak es turca, aunque vivió en diferentes países, la mayor parte de su infancia la pasó en Estambul, y su escritura hace referencia a experiencias que parecen muy personales, que ha vivido de cerca.

Escenas como esta muestran el pensamiento mágico, más evidente en sociedades en las que la religión es más predominante. Pero este pensamiento mágico todavía impregna todo tipo de sociedades, incluida la nuestra, es la razón por la que las conspiraciones o el populismo se extiende. El buscar explicaciones sencillas que puedan dar sentido y control a la realidad está incrustado en nuestro ADN.