No te arrepientas

En este Universo infinito, de millones de años de evolución, nos ha tocado la lotería de respirar, como seres humanos, y disfrutarlo durante un periodo de tiempo demasiado breve. Así que no hay que perder el tiempo con lamentos.

Hay que hacer cosas aunque no entendamos el sentido de lo que estemos haciendo, dejarse llevar por la intuición, sin pensar demasiado. Hay que producir mucho, fallar pronto, aprender de los errores, rectificar, arrepentirse sólo de no intentarlo.

Casualidad vs Causalidad

La palabra “Casualidad” tiene su origen en el verbo latino “Cadere”, que significa caer, ocurrir, suceder, y está relacionado con palabras como accidente o incidente.

La palabra “Causalidad” tiene su origen en el verbo latino “Causari”, que significa producir una causa.

Así que “Casualidad” y “Causalidad” se parezcan a pesar de que tienen significados opuestos es una coincidencia. 

Semos unos guarros

Cuando las series de televisión actuales están ambientadas en los 50, 60, 70 u 80, el afán de reflejar con realismo esas épocas hace que los guionistas pongan a fumar a los personajes como si no hubiera un mañana. Fuman en cada escena, no importa si están en una habitación cerrada o si tienen a una madre dando de mamar a su bebé junto a ellos, y tiran los cigarrillos al suelo.

Desde el punto de vista actual, en el que ya hemos asimilado completamente las restricciones antitabaco, esas escenas ahora nos dan arcadas. Y con razón, porque esas costumbres eran egoístas y muy poco higiénicas, por no decir directamente sucias.

Esta sensación es la que tengo con el tema de la contaminación y el cambio climático. Entiendo que los cambios climáticos son algo habitual en la historia de este planeta. Han sucedido muchas veces desde la aparición del ser humano y con cambios mucho más bruscos que los actuales. Que exista una correlación entre el desarrollo tecnológico de los últimos dos siglos con el cambio climático que estamos experimentando hoy en día no implica causalidad, es posible que no existan pruebas irrefutables que demuestren que este cambio climático es causado por la acción del hombre. Aunque este afán de los negacionistas por reemplazar la “causalidad” por “casualidad” me parece un poco infantil, porque el riesgo de perder el tiempo en pruebas irrefutables es que luego sea demasiado tarde para reaccionar.

Así que el argumento que me gustaría utilizar para convencer a los negacionistas del cambio climático es el de “por favor, dejemos de ser unos cerdos”. Producir productos o generar energía sin tener en cuenta el medio ambiente es el equivalente al fumar en una habitación minúscula junto a una mujer embarazada dando de mamar a su hijo: una grosería, una guarrada, algo dañino para el bebé, para la madre y para uno mismo. Es comportarse como un cerdo. Es normal que el desarrollo de la tecnología tenga una fase en la que el foco está más en la producción que en el entorno, pero tenemos que superar esa fase y pensar que el medio ambiente es un socio necesario en nuestro bienestar, que no tiene recursos ilimitados y que perjudicarlo es en definitiva perjudicarnos a todos.

Como la tendencia natural de los individuos es tender hacia los propios intereses es necesario que las sociedades impongan normas para limitar el abuso del medio ambiente y aunque en un principio hay quien se sienta ultrajado por las limitaciones, dentro de nada miraremos atrás y nos preguntaremos como puñetas fuimos tan guarros en el pasado.

Solsticios a cascoporro

Me fascina ver documentales pseudo-científicos: escuchar como utilizan medias verdades, burdas mentiras o imaginativas especulaciones para justificar sus “evidencias”.

Suelen bombardear a la audiencia con una ristra interminable de “pruebas”, una detrás de otras, comentadas por un grupo de tres o cuatro expertos que se turnan en un loop interminable, sin dar tiempo al que lo escucha a digerirlas.

Cuando hablan de construcciones de hace miles de años siempre hacen referencia a lo de que las personas de la época no tenían la tecnología necesaria para edificarlos. Y entonces llega el momento del solsticio, uno de mis favoritos. Este es el momento en el que dicen que el edificio está perfectamente alineado con el solsticio de verano, o el de invierno, momento en el que la luz entra por alguno de sus recovecos e ilumina el interior de la construcción. ¿Cómo iban a hacerlo, esos rudimentarios y antiguos seres humanos? Es la prueba de que los extraterrestres echaron un cable a esas primitivas personas.

Pero no. La luz no pasa por ahí durante los solsticios. El lugar por donde aparece o desaparece el sol en el horizonte durante los solsticios no es fijo, cambia a lo largo de los años por los variaciones en el eje de la tierra. Así que hace mil, dos mil, tres mil o cuatro mil años, el sol no salía por el mismo sitio durante los solsticios que ahora.

!Pero qué bien queda en un documental! Soltar tonterías y quedarte tan pancho…

Mare Nostrum, no tan Nostrum

La Unión Europea es un club privado y clasista. Tiene en su nombre unos límites que no son solo geográficos, son culturales y por ende, religiosos.

El concepto inicial, un mercado económico que favorezca el crecimiento de sus empresas, derivó en una idea de unión política que conllevaba cierta homogeneidad en sus sociedades, en su historia, en su cultura. Algo que puede tener cierto sentido, ya que la integración tiene en principio más éxito si los países que se unen no son demasiado heterogéneos.

Es esta heterogeneidad la que excluye del club al norte de África, unido a la historia de Europa a través del Imperio Romano, a pesar de que por su cercanía debería ser un socio natural. Pero más de mil años de separación religiosa creó una barrera que no permite esa integración.

La Unión Europea no encontró argumentos para excluir a los países del Este, esclavos como se sentían por incluir la palabra “Europa” en el nombre del club. Pero hoy en día la Unión está sufriendo las consecuencias de la heterogeneidad y del tamaño, porque el tamaño en este caso sí importa.

Yo estoy a favor de la unión de los países, creo que el concepto nación se ha quedado anticuado en un mundo globalizado como el actual, pero no estoy seguro de si el camino hacia la integración vendrá a través de artificios políticos que son poco flexibles, están altamente burocratizados y tienen en su origen un tufo clasista.

En todo caso la Unión Europea es un intento necesario en el camino hacia la globalización. No hay que hacerla caer sino mejorarla partiendo desde la crítica constructiva y siendo honestos con nosotros mismos, y con nuestros prejuicios.

Preguntas equivocadas

Leyendo un artículo que hace referencia al Imperio Romano, en el que se analizan las causas de su caída, me viene a la mente que las preguntas están mal formuladas. Más que preguntarse por qué cayó, habría que preguntarse por qué se mantuvo durante tantos siglos.

Según la segunda ley de la termodinámica, con el paso del tiempo los sistemas tienden a estados de más desorden. Esta ley, en principio formulada para ser aplicada al mundo físico, aplica perfectamente también en la esfera de lo social y lo económico. Así que lo raro es que el Imperio Romano durara tanto tiempo.

Desafiar el dogma para evolucionar

Einstein revolucionó el entendimiento de la Física al considerar una de las dimensiones más habituales y al mismo tiempo más desconocidas, el tiempo, como algo que no es fijo, que no es constante, que puede variar en función de las circunstancias del observador, esto es, su velocidad.

Lo cotidiano está delante de nuestras narices y es difícil de ver, es prácticamente invisible, pero al mismo tiempo es clave para entender la realidad. Esta revolución en el mundo de la Física no tiene equivalente en el mundo de la Sociología o de la Economía. ¿Cuál es la dimensión, cotidiana, habitual hasta lo aburrido, que hay que desafiar para revolucionar nuestro entendimiento de la sociedad?

El cementerio de las ideas olvidadas

Para que la evolución biológica pueda tener lugar hace falta antes una evolución física, esto es, la formación de las estrellas, de los planetas, reacciones químicas en la atmósfera, actividad volcánica… De alguna forma, todo es mundo físico que es necesario como contenedor, y concebido en principio como materia inerte, es un paso inicial imprescindible, y un acompañante necesario a lo largo de la evolución de la vida.

De la misma forma, una vez desarrollados los contenedores físicos (el planeta con las condiciones adecuadas para la vida), y el contenedor biológico (los “cuerpos” con todos sus componentes, incluido el cerebro), es el momento para el desarrollo de otro elemento, al que llamaremos la “Conciencia” a falta de otro nombre mejor.

La inteligencia desarrollada por los humanos, más allá de que existan otros animales con capacidades similares, es un punto y a parte en el desarrollo de la vida, es algo más, algo diferente, de la misma forma que el desarrollo geológico y el desarrollo biológico son diferentes. Ser capaz de la capacidad de crear conceptos, desarrollarlos, comunicarlos, de entender las dimensiones del universo desde nuestro insignificante planeta, ser capaz de desarrollar capacidades de computación que superan con creces la de nuestro propio cerebro, estar cerca del momento en el que seamos capaces de crear un nuevo tipo de “vida” diferente al biológico…

Esta, la de la “conciencia” es una inevitable y esperada tercera fase en el desarrollo del universo, que tiene que haber surgido en otras partes del mismo, y que no tiene por qué ser la última.

Pero, ¿en qué consistirá la cuarta fase?

Estamos en la Tercera Fase

Para que la evolución biológica pueda tener lugar hace falta antes una evolución física, esto es, la formación de las estrellas, de los planetas, reacciones químicas en la atmósfera, actividad volcánica… De alguna forma, todo es mundo físico que es necesario como contenedor, y concebido en principio como materia inerte, es un paso inicial imprescindible, y un acompañante necesario a lo largo de la evolución de la vida.

De la misma forma, una vez desarrollados los contenedores físicos (el planeta con las condiciones adecuadas para la vida), y el contenedor biológico (los “cuerpos” con todos sus componentes, incluido el cerebro), es el momento para el desarrollo de otro elemento, al que llamaremos la “Conciencia” a falta de otro nombre mejor.

La inteligencia desarrollada por los humanos, más allá de que existan otros animales con capacidades similares, es un punto y a parte en el desarrollo de la vida, es algo más, algo diferente, de la misma forma que el desarrollo geológico y el desarrollo biológico son diferentes. Ser capaz de la capacidad de crear conceptos, desarrollarlos, comunicarlos, de entender las dimensiones del universo desde nuestro insignificante planeta, ser capaz de desarrollar capacidades de computación que superan con creces la de nuestro propio cerebro, estar cerca del momento en el que seamos capaces de crear un nuevo tipo de “vida” diferente al biológico…

Esta, la de la “conciencia” es una inevitable y esperada tercera fase en el desarrollo del universo, que tiene que haber surgido en otras partes del mismo, y que no tiene por qué ser la última.

Pero, ¿en qué consistirá la cuarta fase?