Globalización en mi cocina

Miro el recipiente en el que ponemos la fruta y veo lo siguiente:

Plátanos de Costa Rica.

Manzanas de Sudáfrica.

Kiwis de Nueva Zelanda.

Mandarinas de España.

Uva de Chile.

Y yo, un valenciano-albaceteño, aquí, en el condado de Wiltshire, en Inglaterra.

Cosas de la aldea global y eso. El problema, el impacto ambiental del capricho de comer lo que nos apetezca en cualquier momento del año.

Salmón y Cajón Flamenco

Un cantaor, un guitarrista y una persona sentado sobre una caja flamenca. ¿Hay algo más tradicional? Pues casi.

El cajón flamenco fue introducido por Paco de Lucía en sus actuaciones alrededor de 1977. Lo descubrió en Perú, y su origen está en los esclavos negros, para los que la percusión tenía una gran importancia cultural y hasta religiosa. La Iglesia Católica les prohibió las tambores y éstos encontraron alternativas en los elementos cotidianos que les rodeaban. Una de esas alternativas eran las cajas de madera que utilizaban en las plantaciones.

Paco de Lucía pensó que el sonido de esos cajones encajaban perfectamente con la música flamenca y se lo trajo para España. Y hoy a todos nos parece que siempre ha estado ahí.

Algo parecido sucede con el salmón. Un sashimi japonés puede parecer indisolublemente asociado al salmón. Uno podría imaginarse perfectamente un samurai del siglo XVI tomándose un sashimi de salmón junto a un par de geishas, ¿no? Pues no. Porque el salmón crudo fue introducido por Noruega en el país nipón en 1986, como parte de una campaña gubernamental para introducir su producto en nuevos territorios. Hasta entonces los japoneses no tomaban salmón crudo, y hoy nos parece que lo han hecho siempre.

El cultivo de la naranja en Valencia no se extendió en el siglo XIX, lo mismo que el del plátano en Canarias…

Cosas que nos parece que siempre han estado ahí, pero que llevan con nosotros apenas unas pocas generaciones.

Cosas de los espejismos de las tradiciones, relacionados con una miopía mental que nos impide ver mucho más allá de lo que tenemos delante de nuestras narices.

Lotería genética

La pandemia de gripe de 1918-19 tuvo 3 oleadas. La segunda fue causada por la una mutación del virus que la convirtió en mucho más peligrosa, ya que era capaz de matar a personas jóvenes y sanas 24 horas después de mostrar los primeros síntomas.

El contexto del final de la Primera Guerra mundial amplificó sus efectos hasta llegar a unos 50 millones de muertos.

Hay científicos que dicen que estamos sólo en la primera oleada de la pandemia del Covid-19, es de esperar una segunda oleada en unos meses.

Esto es una carrera entre el desarrollo de una vacuna y la lotería de la mutación genética. Esperemos que ganen los buenos.

Reconocimiento Facial

La frenología, en boga en el siglo XIX, trataba de pronosticar la personalidad, así como las tendencias criminales, basándose en la forma del cráneo, cabeza y facciones de los individuos.

Hoy se considera una pseudociencia sin ninguna validez científica, junto a variantes de ésta, como la fisiognomía, que se centraba en las facciones de las personas.

Y ahora resulta que el reconocimiento facial está invadiendo nuestras vidas sin darnos mucha cuenta de ello. Gracias a técnicas de inteligencia artificial existen algoritmos que reconocen las caras de las personas que hay en una fotografía. Sucede en Facebook o en Google Photos, donde las personas son etiquetadas con una precisión asombrosa.

¿Será la inteligencia artificial capaz de encontrar patrones ocultos en nuestros rostros? No encontrará patrones que determinen la personalidad o la capacidad criminal, pero sí podría encontrar patrones de parentesco, de ancestros comunes. O quizás de enfermedades, que podrían ser físicas o podría encontrar rasgos de depresión, especialmente si se comparan fotos de una persona a lo largo del tiempo.

Esta tecnología puede tener consecuencias preocupantes, pero también existen oportunidades que habría que aprovechar.

Lo que todavía está por venir

El deshielo causado por el Cambio Climático puede resucitar virus y bacterias que han estado “durmiendo” durante miles o incluso millones de años bajo capas de permafrost.

No es una historia de ciencia-ficción, es un peligro real del que advierten los científicos.

El Covid-19 puede ser visto entonces como un funesto “entrenamiento” para lo que puede venir en el futuro.

Se me han enredado las neuronas

Materia oscura y Universos paralelos que van “hacia atrás”. Acabo de intentar leer uno de esos artículos y mis neuronas han acabado enredándose en alguna parte de mi lóbulo frontal. A ver quien las desenreda ahora.

La cosmología tiene tanto campo para la especulación, y para especulaciones tan abigarradas y oscuras, que más que una ciencia parece una pseudociencia.

Lo que te queda es una sensación de no saber si no eres lo suficientemente listo para pillarlo o si esta gente está pa´llá.

Pero, bueno, es normal que el conocimiento se vuelva más y más complicado con el tiempo, debido al efecto de acumulación. Al final sólo un puñado de eruditos serán capaces de entender de qué va todo lo que nos rodea.

El concepto es el concepto

La peste antonina asoló el imperio romano allá por el siglo II d.C., y se considera la primera pandemia global, ya que fue la primera vez que una enfermedad infecciosa se propagó en una amplia zona geográfica en un corto espacio de tiempo.

Escuchaba ayer un podcast sobre esta peste y uno de los entrevistados mencionaba lo difícil que era para la gente de la época entender situaciones así. Faltaban casi dos mil años para que se descubrieran los microbios, así que el sentido que se le daba a toda enfermedad se basaba en el capricho de los dioses. Si algo malo sucedía era porque se habían cabreado o porque no se les había hecho ésta o aquella ofrenda.

A falta de los conceptos más básicos se recurre al pensamiento mágico y suceden cosas como las situaciones que se crearon en otras pestes, donde en algún lugar que no recuerdo se echó la culpa a los gatos, como criaturas diabólicas, y se los cargaron a todos. La consecuencia fue que las ratas, las verdaderas propagadoras de la peste, incrementaron su población de forma explosiva y acabó muriendo todavía mucha más gente.

Qué torpes, ¿no? Sí, qué torpes ellos y que torpes nosotros. Porque a pesar de que hemos subido varios niveles en nuestro entendimiento de la realidad, todavía el pensamiento mágico ocupa su lugar debido a que nos faltan conceptos básicos para entenderla en toda su amplitud. Puede que sepamos que es un microbio pero no sabemos, por ejemplo, como controlar los ciclos económicos o sociales. Nos subimos con entusiasmo a las olas del crecimiento para darnos de bruces pocos años después, rasgándonos las vestiduras por el impacto en la deuda y el paro.

La cosa de la importancia de los conceptos.

Observar las estrellas vs Oferta 3×2 en Aguacates

Durante miles de años los seres humanos tenían que mirar el cielo porque les iba la vida en ello. Interpretar el paso de las estrellas para saber en qué estación del año estábamos, o el movimiento de las nubes para deducir si iba a llover o no, era importante para los cultivos y para los animales de los que nos alimentábamos.

Hoy en día la gran mayoría de nosotros miramos el tiempo sólo para saber si podemos ir a la playa o de picnic, y lo de mirar la estrellas lo dejamos sólo a los astrónomos. Y estos últimos ya casi ni lo hacen, porque la astronomía se basa hoy en día más en los radiotelescopios y las galaxias muy, muy lejanas.

Si nuestra relación con la Naturaleza se basa en observar las hortalizas y verduras que nos ofrecen en los supermercados, pues lo del cambio climático hasta me parece poco. 

Pi esotérico

“The Forecaster” es un documental que cuenta la vida de Martin Armstrong, un consultor que se gana la vida haciendo predicciones y que pasó once años en la cárcel por estar involucrado en un esquema Ponzi.

Este documental cuenta el fundamento de su predicciones, que está basado en uno ciclos de crecimiento y caída en los que el número Pi tiene un papel principal. Viste sus predicciones con relaciones con la inteligencia artificial pero no es más que una máscara para un pensamiento que tiene mucho más de esotérico que de científico.

Otro ejemplo de cómo si miras a las nubes puedes acabar por ver lo que te propongas.

Ideas y palomas

Nuevas ideas surgen por combinación de ideas anteriores. Para que a alguien se le ocurra hacer una bici primero es necesario que otros hayan inventado la rueda, por ejemplo.

Y luego esas ideas van evolucionando, hasta que se llega a una bici de titanio con tropocientas marchas.

Visto desde otro punto de vista, las ideas tienen su genealogía y podría analizarse los padres y las madres de todas ellas, ver sus proximidades “genéticas”, sus capacidades reproductivas, sus mutaciones…

Pero, ¿es posible encontrar “inmaculadas concepciones” en las ideas? ¿Hay alguna que “no tiene padre”, que ha surgido de la interacción de la madre con un “espiritu santo en forma de paloma”?

Encontrar una idea que está fuera de su tiempo sería lo más parecido a encontrar la prueba de la existencia de Dios.

Pero vamos, que el que escribe estas líneas es ateo, así que va a ser que no…