Devociones vacías

La Guardia, un pueblo de 2500 habitantes de la provincia de Toledo, tiene como patrón a San Cristobalito, Santo Niño de la Guardia. Según cuentan sus seguidores, este niño nació en 1487 y fue asesinado por unos judíos en 1491, tras hacerle pasar un calvario idéntico al de Jesucristo, con su carga de la cruz, su corona de espinas y su mortal crucifixión. ¿El objetivo? Sacar el corazón a este inocente, regar con su sangre una hostia consagrada y hacer no sé qué acto de brujería.
Después de más de 500 años, esta invención sacada a base de torturas a un puñado de judios y conversos sigue vigente para algunas personas. Una actuación de la Inquisición, que empezó acusando a algún converso de “judaizante”, degeneró en un juicio sobre un niño que no existió, sobre una muerte de la que nunca hubo un cadaver, con la intervención del mismísimo Torquemada, en un contexto de odio a lo judío, de creencia en lo diabólico, en la brujería, de obsesión por la limpieza de sangre, que culminó con la ejecución en Noviembre de 1491 de los acusados (quemados vivos).
Tras siglos de manipulación, rezos y hasta “milagros”, hay devotos, la mayoría seguramente ignorantes de la falta de rigor histórico de la “leyenda” y con irreductible “Fé”, que sacan en romería a este supuesto santo todos los años. 
Es lo que tiene la Fé, que como no invita a pensar, a preguntarte, corres el riesgo de creer en tonterías, o como en este caso, en basarlas en atrocidades.

Creacionistas: Y Dios creó la banana para que encajara en la mano del Hombre

Este video no se ve muy bien, pero vale la pena. El creacionista Ray Comfort describe, junto a Kirk Cameron (el actor de la ochentera “Los problemas crecen”, que dejo el mundo de las series para evangelizar al mundo) como Dios creó la banana para el disfrute del ser humano, ya que su diseño está “claramente” adaptado a la mano del hombre.

La pena es que en la segunda parte del video unos “desalmados” escépticos desmontan este ingenuo e infantil argumento, descubriendo que esta variedad de plátano a la que estamos todos acostumbrados es una mutación que fue descubierta en 1836.

1954, epidemia de fisuras en los parabrisas de Seattle

Los habitantes de Bellingham, Seatlle, empezaron a notar en marzo de 1954 que muchos de sus parabrisas tenían pequeñas e inexplicables fisuras.
La policía intervino y llegó a pensar que una banda de desalmados vándalos, armados con pistolas de balines, eran los culpables de tanto destrozo. El rumor se extendió por los pueblos vecinos, apareció en la prensa, y más y más denuncias fueron presentadas.
Lo de vándalos con pistolas de balines se quedó algo corto como explicación y diversas teorías, con mucho mas glamour, empezaron a circular:
– el nuevo transmisor que el ejercito había instalado cerca, que transmitía mensajes a los submarinos del Pacífico, era el causante;
– cosa de los rayos cósmicos, probablemente;
– los “mosquitos de la arena”, propios de la zona, la habían tomado con los coches;
– un cambio en el campo magnético de la Tierra debía estar afectando a la estructura interna de los cristales;
– como no, tiene que ser algo sobrenatural, algo relacionado con los”gremlins”.
¿El causante real? Las fisuras habían estado todo el tiempo ahí, pero hasta que los rumores y las noticias aparecieron la gente no se había fijado en ellas.
Simplemente, la imaginación y la alucinación colectiva adornaron la a veces sosa realidad.

1518, epidemia de Baile

En Julio de 1518 a una mujer de Estrasburgo, Frau Troffea, le dió por bailar en plena calle. Una semana después se le habían unido unas 30 personas. Al mes, unos 400 individuos seguían baliando, día y noche, sin parar. La mayoría acabó muriendo por infartos, derrames y agotamiento.
Por increible que parezca, este caso es real, y ni siquiera es el único, parece que hubieron casos similares en 1374, también alrededor del centro de Europa. Éste caso es simplemente el mejor documentado.
Las explicaciones giran en torno a una mezcla de caso de histeria colectiva y un estado de trance. El contexto es el de una sociedad que vive con unos niveles de pobreza extremos, mayores que los de generaciones anteriores, con un gran “estrés social”. Y para completar el círculo, las personas de aquella región creían en ese santo tantas veces nombrado y del que tan poco sabemos, San Vito, al que se invocaba cuando las personas sufrían de algún tipo de convulsión neurológica (lo normal por aquel entonces era creer que estas personas estaban poseídas y eran quemadas en la hoguera). 
Con este caldo de cultivo, los individuos altamente sugestionables pensaron que estaban atrapados por la maldición del “Baile de San Vito”, al igual que las personas que estaban a su alrededor, entrando en un estado de “trance”, de “hipnosis”, que les indujo a bailar hasta la muerte. 
Una mezcla mortal de desesperación y miedo, una muestra de la fragilidad y capacidad de manipulación de la mente.

Escenas Memorables: Pajares y Esteso

Con esta entrada me estoy retratando, pero vamos, es lo que hay.
Pajares y Esteso forman parte de mi pre-adolescencia, representan un humor cutre pero entrañable, a pesar de todos los peros que se les pueda sacar. No he encontrado en youtube las escenas que más recuerdo, como en la que en “Los Bingueros” cantan “Hilera!”, o en “Yo hice a Roque III”, cuando venden puerta por puerta el suavizante “Pilón”, pero aquí van un par de videos.
(Antonio Ozores merece una entrada aparte).