Neurocirugano místico

El neurocirujano estadounidense Eben Alexander estuvo en coma y cuando se despertó dijo que estuvo en el cielo. Hay muchos casos de personas que tienen experiencias cercanas a la muerte y cuentan lo de la luz al final del tunel, lo de verse desde el techo de la habitación, que ven toda su vida pasar como una película, que incluso, como le bueno del Doctor Eben, que vuelan con algún tipo de ente por algo que según él debe ser el paraíso.
La máxima de “luego vas y lo cascas” tiene que ser especialmente apremiante si tienes este tipo de experiencias, eso lo entiendo. Pero de ahí a decir que todo esto es una prueba de que el cielo existe, como el neurocirujano afirma en un libro de reciente publicación, pues hay un trecho.
Primero, lo que este individuo pueda afirmar sobre su experiencia no prueba nada, todo queda dentro de su mente y sus reflexiones pueden ser filosóficas, metafísicas o teológicas, pero nunca científicas.
Segundo, la muerte, por definición, es aquello que te impide volver al terreno de los vivos. A pesar de que la precisa definición de la muerte evoluciona con el avance de la medicina, si has vuelto es que, simplemente, no te has ido.
Y tercero, el que Eben Alexander sea un neurocirujano doctorado en Harvard tiene su aquel, y es lo que revistas como Newsweek tratan de explotar de una forma sensacionalista, con titulares como “El Cielo es Real – La experiencia de un doctor sobre la otra vida”. Pero, vamos, que es sólo un titular sin mucha substancia.

El hombre menguante

La época de los grandes héroes que desarrollaban una idea sentados bajo un manzano o un invento en el garaje de su casa ha pasado. El nivel de complejidad del conocimiento de hoy en día no deja lugar a los individualismos, sólo las mentes que colaboran son capaces de dar un paso más en el desarrollo de las ideas. Y el salto exponencial en esa necesaria colaboración lo ha permitido la llegada de Internet. Desde la creación de contenidos en un medio de comunicación, que se nutre de tweets de millares de seguidores, al desarrollo de experimentos científicos, en los que colaboran equipos multidisciplinares de diferentes partes del planeta; la personalización, la heroificación, a la que hemos estado acostumbrados desde hace milenios, resulta caduca y engañosa.
Aún quedan reductos de la individualidad, como el escritor de novelas o el pintor de vanguardia, pero sólo porque no terminan de reconocer que lo que crean es fruto más de lo creado por la sociedad en la que viven, una especie de colaboración silenciosa y anónima, que por su propio ingenio. Las mejores creaciones hoy en día son el resultado del esfuerzo conjunto de decenas de guionistas, productores y directores de Cine o Televisión. 

El Papa que murió con las botas puestas

No deja de sorprenderme el encontrar joyas anticlericales como la lista de Papas sexualmente activos que nos ofrece wikipedia, con detalles bibliográficos acerca de si tal o cual Papa tuvo hijos, estuvo casado, tuvo amantes, fue homosexual o si sus descendientes heredaron el puesto.

De esta jugosa lista tengo que destacar a mi favorito, Juan XII (937-964). Nombrado Papa a los 18 años, le llegaron a acusar de convertir la Basilica de San Giovanni en un burdel y murió nueve años después a manos de un marido que pillló al Sumo Pontífice en plena faena con su señora.

Cómo no sentir simpatía, y hasta envidia, de un Vicario de Cristo tan carnal, tan lleno de hormonas, tan Don Juan. ¡Y qué escena tan grandiosa! Me imagino al cornudo abriendo la puerta, encontrando al Santo Padre, culo en pompa, con las piernas de la madre de sus hijos en todo lo alto. Tras un segundo de arrebatadas vacilaciones teológicas que le hinchan las venas del cuello, el esposo se caga en los Apóstoles, en la Santa Madre Iglesia y hasta en el mismo Dios y desenvaina la espada. El Pontífice se desenvaina de la esposa, trata de escabullirse, todavía erecto, por la habitación y es ensartado, quedando clavado como un Cristo contra el armario empotrado…
Un verdadero mártir. A ver si me entero que día se celebra su santo.
(Por cierto, la foto muestra un retrato de Juan XII que no se ajusta a la realidad, ya que cuando fue asesinado contaba con 27 años de edad).

El Sínodo del Cadáver

Formoso fue elegido Papa en Octubre del 891. No hizo demasiados amigos durante su papado ya que tras su muerte en Abril del 896 su sucesor Esteban VI (nos saltamos a Bonifacio VI, que sólo disfrutó de la cosa de la mitra por 16 días) le sacó de la tumba, le puso sobre una silla con sus vestimentas papales y le juzgó por sus actos durante su pontificado, en lo que se conoce como el Sínodo del Cadáver.

File:Jean Paul Laurens Le Pape Formose et Etienne VII 1870.jpg

No debió defenderse muy bien el tal Formoso, ya que fue declarado culpable, su papado fue declarado nulo, le quitaron sus ropas, le arrancaron tres dedos de su mano derecha, que parece que era los que usaba para las consagraciones, y tiraron su cuerpo al río Tíber, aunque fue secretamente recuperado por un monje.

Este macabro espectáculo se volvió en contra del papa Esteban VI. Rumores sobre los poderes milagrosos de las aguas del río empezaron a circular y las disputas políticas le acabaron llevando a la cárcel, donde murió estrangulado en Julio del 897.

Los siguientes Papas declararon nulo este esperpento, recuperaron el cuerpo y lo enterraron en la Basílica de San Pedro. Pero en esta delirante sucesión de líderes de la iglesia le tocó el turno a un tal Sergio III que volvió a desenterrar su cuerpo para juzgarle y decapitarle.

Otro día hablamos sobre la infalibilidad del Papa…