Reconciliación

Un exiliado ofrece un abrazo de reconciliación a mi abuelo, pero éste le tumba de un puñetazo. “Como te vuelva a ver por aquí te mato”. Cuarenta años después mi abuelo no supo perdonar la tarde de Agosto en la que un amigo le salvo la vida al apartar en el último momento la escopeta que le apuntaba, consiguiendo que la bala apenas le rozara el cabello.

How can we corral data to reveal the big picture?

We are living in the age of information, and vast tracts of data are being generated around the world on every continent and every question. (…) The most interesting questions aren’t around individual nuggets of data, but rather how we can corral it to create an information architecture that serves up the whole picture.


Bad Science. The Guardian. 21st May 2011

Disonancias fono-semánticas

Qué poca justicia hacen algunas palabras a las realidades a las que hacen referencia, y viceversa.
Por ejemplo, Geranio: nombre horrible para una flor que, bueno, tampoco esta tan mal, ¿no?
Por el contrario, hay otras palabras sonoras, rotundas, elegantes, que han sido malgastadas en conceptos escandalosamente mundanos. Como la palabra Almorrana, que junto a su sinónimo Hemorroide, hubieran merecido referirse a una cumbre del Himalaya (“Edber Karlston ha alcanzado la cima del Hemorroides, el último ocho mil que le quedaba, sin botellas de oxigeno…”), o un archipiélago de El Pacífico (“Las Almorranas, donde se encuentra la fosa marina más grande del mundo…”), o a una receta deconstruida de El Bulli…

En qué crees pero no puedes demostrar

Una organización británica, Edge, publica anualmente una recopilación de respuestas a una pregunta que lanza a científicos e intelectuales. El otro día descubrí en una librería una de sus publicaciones, de 2005, año en que la pregunta fue “¿En qué crees pero no puedes demostrar?”.
Hay respuestas que abarcan diferentes ámbitos: vida extraterrestre, origen de lenguaje, mutación genética, funcionamiento del cerebro… Demasiados temas para resumirlos o incluso recordarlos.
El caso es que algunos autores han señalado la polémica “filosófica” de la cuestión, ya que todos creemos en cosas aparentemente claras pero indemostrables para cada uno de nosotros. Uno de los autores, por ejemplo, bromeaba con que realmente no puede demostrar la existencia del electrón, no puede verlo, tocarlo, nos tenemos que creer lo que nos dicen otros científicos o los libros de texto, pero que en todo caso tenía un generador eléctrico para usar contra cualquier incrédulo que dudara demasiado de su existencia.
Y es que todos construimos nuestras creencias sobre unos cimientos que no son tan sólidos como pensamos. Hasta el axioma más básico está basado en la fe.
Y que conste que lo dice un escéptico irredento. 

Aprender a leer

Una película británica, The First Grader, narra la historia del keniata Kimani N’gan’ga Maruge , un veterano guerrillero “Mau Mau” que fue a la escuela a la edad de 84 años. Es una historia conocida en Kenia, donde el precario estado de su Educación es una de las raíces de sus problemas, y sirve de inspiración a mucha gente, adultos y adolescentes que a los 15, 20 o 30 años deciden volver a la escuela para seguir formándose.


Los 200 niños que participaron en el rodaje, a las afueras de Nairobi, nunca habían visto una película.

La tiranía del Corto Plazo

El ser humano dio un salto cultural cuando, gracias al dominio de la agricultura, empezó a tener tiempo para pensar en cosas que no tenían que ver con la supervivencia inmediata.


Hoy en día nos podemos sentir en cierto sentido de forma parecida, porque el trabajo diario no nos deja energía ni tiempo para pensar en temas más productivos y relevantes en el largo plazo.

26 personas para cambiar el mundo

Jorge Lanata, periodista argentino, está rodando una mini serie en la que entrevista a personas de diferentes partes del mundo que están desarrollando actividades que pueden tener un impacto significativo en nuestra sociedad globalizada. Es una lista arbitraria, un juego entre la realidad y la ficción.


Lo interesante de este ejercicio intelectual es que insinúa la importancia del efecto de los individuos frente a lo colectivo. Creo que es un campo no del todo estudiado, esto es, como las sociedades en su conjunto pueden dar saltos culturales y científicos gracias a las genialidades de algunos de sus individuos. Estas genialidades pueden surgir porque la sociedad ha puesto a su disposición el caldo de cultivo necesario para que no solo puedan aparecer sino desarrollarse. Por ejemplo, la revolución que supusieron las ideas de Lutero, mas allá del ámbito religioso, fue posible porque la imprenta había aparecido unas décadas antes y la sociedad en la que vivía necesitaba una excusa para enfrentarse al poder establecido, representado por España y la Iglesia Católica.


Pero “caldos de cultivo” similares pueden estar presentes en varias sociedades y sólo en algunas de ellas se da “el salto”. Sin negar todos los factores ambientales y sociales que Jare Diamond detalla en su obra “Colapso”, creo que la presencia de esos individuos especiales es un efecto “mandelbrotiano”, azaroso, caótico, clave en la diferenciación y desigualdad de las sociedades.