Ceteris Paribus

“Permaneciendo el resto constante” viene a ser la traducción de esta locución latina.
Pues bien, este latinajo ha hecho, y hace, mucho daño. Es un método que se utiliza en Ciencias, especialmente en Economía, aislando variables con el fin de simplificar la realidad y facilitar el análisis, creando situaciones teóricas imposibles, irreales, ilusorias.
Pero la realidad es una cabrona escurridiza que no se deja atrapar por un croquis inspirado. Es más bien una promiscua amalgama de factores que ni empiezan ni acaban, que no hibernan, que te ponen los cuernos a la menos que te la esperas. Los resultados de los “ceteris paribus” son espejismos de escenarios improbables que no deberían auspiciar decisiones serias. Modelos propios de las teorías del Caos están por descubrir, espero, para ayudarnos a desenredar con algo más de éxito lo que nos rodea.

Comunicaciones interestelares

Hace poco una conocida me sorprendió con que durante unas sesiones de espiritismo había contactado con seres extraterrestres.
No es la primera vez que me encuentro con este tipo de afirmaciones, pero, dejando mi escepticismo de lado, un escepticismo que reconozco a veces peca de cruel y desconsiderado, no puedo sino maravillarme por la simplicidad de los métodos de comunicación empleados durante estas sesiones. Mientras sesudos ingenieros del sureste asiático o de la costa californiana se esfuerzan por desarrollar complejos sistemas electrónicos para que podamos mandarnos gilipolleces por el móvil o el portátil, resulta que hay gente que consigue comunicarse con seres del más allá y de otras galaxias simplemente con un vaso vacío puesto boca abajo… Hay que joderse.
Es de una simplicidad enternecedora, que me deja entre admirado y meditabundo. Porque, claro, esta forma de comunicarse tiene la clara ventaja de que siempre lo tienes muy a mano. ¿Quién no tiene un vaso en su casa? Y si te pilla en la calle, pues nada, paras en un bar, te pides un cortado, te lo tomas y ya no tienes más que esperar a que el bar en cuestión tenga buena cobertura. Pero, por otro lado, supongo que a mitad del siglo XIX, cuando surgió el sistema de la Oujia, lo de mover un vaso alrededor de la mesa tenía su aquel, deletreando y eso, pero después de 150 años tanto los muertos como los extraterrestres podrían currárselo un poco más y echarle algo de imaginación. No sé, que muevan directamente un lápiz para que escriba sobre la mesa, o más fácil todavía, se les pone un teclado de ordenador a su disposición y que escriban lo que les venga en gana.
Pero, claro, eso implicaría perder el misterio glamuroso del que disfrutan. Lo de las comunicaciones claras y cristalinas no les debe molar nada. Debe ser eso, ¿o no?

Futuro de los desplazamientos

Por la mañana, cuando vayamos a trabajar, aparecerá en la puerta de nuestra casa un coche sin conductor, que habremos reservado previamente.
En este coche habrá otros pasajeros que comparten la misma ruta o parte de ella y de forma automática nos llevará al lugar de trabajo.
Será una forma de transporte público, por este servicio se pagará una cuota anual que nos permitirá también improvisar trayectos, ir de compras, a la playa o de visita.
Reducirá la densidad del tráfico, la contaminación y los accidentes.