El progreso es cosa de los locos

Los grandes avances científicos o los saltos espectaculares en cultura se deben en muchas ocasiones a las aportaciones de individuos “defectuosos”: Newton, Van Gogh, Mozart, Salinger… Individuos que sobresalen en determinadas áreas, pero que se muestran “inadaptados” en otras. El conocimiento evoluciona gracias a “errores” que generan nuevas ventajas adaptativas.

Reflexiones aCapitalistas – I

La mayoría de los avances científicos del pasado fueron conseguidos por los logros individuales de personas que no basaron sus esfuerzos en cálculos mercantilistas, no buscaban un beneficio económico explícito, en buena parte debido a que muchos de estos genios eran aristócratas, hijos de acaudalados terratenientes, beneficiarios de mecenazgos varios, académicos o incluso parte del clero: Darwin, Newton, Cavendish, Einstein… Como tenían el sustento asegurado pudieron centrarse en desarrollar sus ideas sin preocuparse por “la pela”.


Si en el pasado se lograron avances importantes sin el respaldo de “el mercado”, puede que no haga falta “el mercado” para ser “eficiente”.

Fue el jamón

Anoche cené unas tostaditas con aceite, tomate y jamón. Fue entonces cuando lo vi lo claro: mis antepasados judíos renunciaron a su Fe no por un exacerbado sentimiento de apego a la tierra o a sus bienes materiales, fue ¡por el jamón! Cómo renunciar a este manjar por rezarle a este o aquel de allá, por favor…

Judío tu, judío yo

Pues resulta que el ADN de mi saliva sigue dando que hablar. Por lo menos a mi mismo, claro…
Después de compartir los detalles de mi “Haplogrupo” con una base de datos que contiene información de individuos tan desocupados como yo, han aparecido una serie de personas humanas con las que estoy emparentado. Eso si, son primos bastante lejanos, nuestro nexo esta entre 20 y 25 generaciones atrás, lo que quiere decir que tuvimos un tatarectecéterabuelo hace entre 500 y 700 años, calculo yo. Y lo curioso del caso es que todos ellos tienes apellidos que suenan bastante a judíos. De hecho, he buscado por Internet y todos estos apellidos están relacionados de alguna forma con sinagogas, bases de datos de familias judías, escuelas de estudios rabínicos, etc.
Vamos, que no parece descabellado pensar que mis orígenes están entre los judíos que fueron obligados a convertirse al cristianismo en la época de los Reyes Católicos, o a principios del siglo XVII, los que con el rabo entre las piernas renunciaron a su fe y prefirieron disfrutar de las playas y la Inquisición Española.