Pressing Futbol

Hay que ver lo rápido que están siendo olvidados los indicios de compra de partidos en la liga española (Real Sociedad/Málaga; Athletic de Bilbao/Celta).
Y es que tengo sensaciones contradictorias respecto a ello: por una parte me parece un escándalo que merece ser perseguido, pero por otra me siento como un niño a punto de descubrir que los reyes magos son en realidad los padres. No quiero que se confirmen mis sospechas de que el fútbol es como el Pressing Catch, un espectáculo, una obra de teatro en la que los participantes son actores que saben de antemano quien va a ganar, a perder y por cuanto, algo que se decide en algún oscuro sótano de la Federación o de la LFP. Casi prefiero quedarme con la ilusión de que es un deporte de resultado siempre incierto. Vivir de ilusiones.

Danza de la lluvia para tiempos de crisis

Forman parte de los recuerdos de infancia las películas en las que los indios Sioux, por ejemplo, bailaban alrededor del fuego pidiendo a los dioses que enviaran la tan ansiada lluvia. Y no es sólo algo que intentaran los nativos norteamericanos, que aquí mismo se sacaba en procesión a la Virgen o santo de turno, con variadas penitencias por parte de los procesionarios, rezando para que la sequía, ese factor exógeno, tan fuera de nuestro alcance, llegara a su fin. Pensamiento mágico, creo que llamarían a esto los antropólogos.
Y hay que ver lo que se parece todo aquello a la situación actual, en el que una sequía, en forma de crisis económica galopante, nos afecta, con los gurús, ministros, expertos y tertulianos varios tomando y sugiriendo medidas a diestro y siniestro, demostrando que nadie sabe nada, y que todos esos remedios tienen más de pensamiento mágico que de ciencia. Vamos, que lo mismo da rezarle a la Virgen de Guadalupe que invertir cien mil millones en el sector bancario (en lo que a los individuos de a pie respecta, claro).